“El paro no es de nadie”, defienden los jóvenes que permanecen en la “primera línea” de las protestas contra el Gobierno colombiano en la ciudad de Cali, que han sido calificados como la generación de los “nini”, porque ni estudian ni trabajan ni tienen miedo de morir.

Alfredo Mondragón, líder social en la región, lo describe así: en Cali, la tercera ciudad más importante del país y ahora capital de la “resistencia” por ser el epicentro de las protestas, hay 130.000 hombres, entre los 16 y 28 años, sin empleo. Entre las mujeres, la situación es peor ya que son 154.000.

“Antes en Cali la violencia común mataba unos 300 jóvenes al año y sus nombres quedaban en el anonimato. Hoy esos jóvenes están siendo reconocidos, se pueden quedar meses ‘pegados’ de un pavimento, en una muestra de lo que ellos consideran un ejercicio heroico porque sus manifestaciones han dado resultado”, dice.

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Las protestas, que han derivado en una profunda crisis de orden público por los bloqueos de importantes vías, la violencia y los enfrentamientos, han sido acusadas de estar infiltradas por bandas paramilitares o guerrillas.

El presidente Iván Duque dijo el viernes pasado, en un video en inglés producido por su equipo de comunicaciones, que la crispación social que se vive en Colombia es culpa del líder político de la oposición Gustavo Petro, porque “el día que perdió la elección presidencial anunció que su propósito era no dejar gobernar el país”.

Según la más reciente encuesta de Semana, realizada por el Centro Nacional de Consultoría, Petro es el candidato favorito en los sondeos que miden la intención de voto de cara a las próximas elecciones presidenciales, pero al mismo tiempo, es el político al que la mayoría de los colombianos (30%) identifica como el promotor del paro.

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Este domingo la revista publicó su editorial titulado ‘Gustavo Petro, ¡basta ya!’: editorial de Semana y una portada con el rostro de Petro y la leyenda “Petro, ¡basta ya!” junto a un párrafo que lo responsabiliza de las protestas.

En su cuenta de Twitter el medio de comunicación dijo que las palabras del opositor se convierten también en gasolina para las manifestaciones.

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No obstante, Simpson, uno de los jóvenes que llevan 20 de los 25 días de protestas combatiendo desde la “primera línea”, asegura que nada de eso es cierto: “Ni siquiera hablamos de política porque sabemos que vamos a terminar enfrentados. Esto va más allá”.

En la “primera línea” está la gente con más “güevas y ovarios”, explica Simpson sobre los 23 frentes que hay en la ciudad. Tienen el escudo, son los más importantes porque aguantan los disparos. Se paran frente a la tanqueta de la policía y frente al chorro de agua.

Luego está la “segunda línea”, cuyos miembros son los encargados de tirar piedras, devolver las cápsulas con gases lacrimógenos que lanzan los antidisturbios y tirar palos.

En la “tercera línea” hay un grupo de personas que tiene como misión distraer a las autoridades, reducir el campo de visión con láser y con bombas de pintura. La “cuarta línea” recoge a los heridos y transporta leche para reducir los efectos de los gases y agua.

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"El paro no es de nadie", defienden los jóvenes que permanecen en la "primera línea" de las protestas contra el Gobierno colombiano. Foto: EFE

Finalmente, la “quinta línea” evacua a quienes caen en el combate. Todas las líneas están conectadas entre sí, agrega el joven.

Según datos oficiales, quince muertes han sido confirmadas en relación con las protestas de las 42 reportadas a las autoridades, mientras que la ONG Temblores registra que la violencia policial es responsable de 43 homicidios ocurridos durante las marchas.

Jóvenes de la primera línea se enfrentan con policías del Esmad, el 18 de mayo de 2021, durante una jornada de protestas en Yumbo, Valle del Cauca (Colombia). Foto: EFE

Ni derecha ni de izquierda

El sociólogo Juan David Mesa expresa que después de recorrer varios puntos de resistencia en la ciudad se encuentra con una masa que no es homogénea, que no confía en las instituciones, no busca defender ni a la derecha política ni a la izquierda. “Buscan vencer un Gobierno que nunca ha estado a su favor”.

Pipe, otro líder social de la “primera línea” en la Loma de la Dignidad, punto clave de bloqueos y concentraciones pacíficas en el oeste de la ciudad, explica que el paro no es de nadie porque lo que ocurre hoy en Cali no es producto de ningún político.

“Somos un estallido social y por eso retumba tan fuerte”, sentencia cada que puede y recuerda que a ellos no los convocó ninguna organización sindical, obrera o social. “Tienen razón cuando dicen que somos los ‘nini’. Llegamos a esto porque ni éramos escuchados ni tenidos en cuenta”.

El papa llama al diálogo

El papa Francisco llamó este domingo a un “diálogo serio” para encontrar una salida a la crisis social iniciada en Colombia el 28 de abril, agravada por la brutal represión policial, y defendió “el derecho a manifestarse pacíficamente”.

“La situación en Colombia sigue siendo preocupante. En esta solemnidad de Pentecostés, rezo para que el querido pueblo colombiano sepa acoger [al Espíritu Santo] de forma que, a través de un diálogo serio, se encuentren soluciones justas a los muchos problemas que enfrenta, especialmente los más pobres debido a la pandemia”, declaró Francisco durante la oración dominical del ángelus.

El papa exhortó también a las fuerzas de seguridad a “evitar, por razones humanitarias, comportamientos nocivos para la población en el ejercicio de su derecho a manifestarse pacíficamente”. (I)