Este martes dará inicio la edición 16 de la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa y en el que se espera la presencia de un millón de asistentes, convirtiéndola en la mayor reunión católica del mundo.

En 1986, el papa Juan Pablo II estableció que se celebre cada dos o tres años y dentro de las actividades que se realizan está el desarrollo de eventos festivos, culturales y espirituales.

Después de esa primera edición en Roma, le tocó el turno a Buenos Aires (1987), Santiago de Compostela (España, 1989), Czestochowa (Polonia, 1991), Denver (Estados Unidos, 1993), Manila (Filipina, 1995), París (Francia, 1997), Roma (Italia, 2000), Toronto (Canadá, 2002), Colonia (Alemania, 2005), Sídney (Australia, 2008), Madrid (España, 2011), Río de Janeiro (Brasil 2013) y Cracovia (Polonia 2016).

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Los jóvenes entre 18 y 30 años participaron en la semana previa de los “Días en las diócesis”, que es una integración con las comunidades parroquiales en diversas diócesis. También les permite conocer la región así como la iglesia local.

Unos 16.000 efectivos de seguridad, protección civil y urgencias médicas se desplegarán para la ocasión y varias líneas y estaciones de metro cerrarán, un desafío para esta ciudad de 550.000 habitantes muy frecuentada por los turistas en la temporada estival.

Las actividades arrancarán este 1 de agosto, una de las actividades principales será la misa de apertura por parte del monseñor Manuel Clemente. Para el jueves 3 de agosto está prevista la llegada del papa Francisco y al día siguiente la realización de un viacrucis.

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La semana culminará con una vigilia presidida por Francisco el sábado por la noche y una gran misa final el domingo.

El pontífice abordará cuestiones importantes para las nuevas generaciones como el cambio climático, las redes sociales o las violencias sexuales contra menores en el seno de la Iglesia católica.

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Aunque lo promueva la Iglesia católica, el encuentro está abierto a jóvenes de otras confesiones.

Las ediciones con una mayor afluencia fueron Manila (5 millones), Río (3,7 millones) y Cracovia (3 millones).

Una delegación de la parroquia La Dolorosa, en Quito, viajó hasta Portugal para participar de los eventos de la jornada.

El primer ministro de Portugal, António Costa, aseguró que está “todo listo” y que la seguridad está “garantizada”. Tras una reunión con los servicios del Sistema de Seguridad Interna lusos sobre la JMJ, Costa afirmó este lunes a los periodistas que “todo fue debidamente planeado, está debidamente articulado y necesariamente preparado para que la tranquilidad sea asegurada, la seguridad sea garantizada y todo pueda ir bien”.

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“Tenemos buenas razones para confiar en el trabajo de preparación y el estado de disponibilidad de las diferentes fuerzas y servicios para responder a cualquier eventualidad”, reiteró en Lisboa en su visita al centro de operaciones. (I)