Este viernes centenares migrantes salieron a las calles de Washington D.C. para reclamar al presidente estadounidense Joe Biden que cumpla su promesa sobre la reforma migratorioa.

Frases como “Papeles sí, migajas no” se pudieron observar frente a la Casa Blanca en una protesta convocada por varias organizaciones de indocumentados, en la que reprocharon las “promesas vacías” del presidente Joe Biden.

Los manifestantes reclamaron “acciones” a la nueva administración para impulsar en el Congreso una reforma migratoria que está estancada en el Senado.

“Nada ha cambiado”, lamentó William Martínez, un activista de la organización National TPS Alliance, que representa a migrantes que tienen un estatuto de protección temporal, una precaria figura legal para países en guerra o víctimas de catástrofes que los protege de la deportación y les permite trabajar.

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Durante el gobierno de Donald Trump (2017-2021) se intentó terminar con este programa.

Gema Lowe, 49 años, proviene de un país de Latinoamérica que prefiere no revelar por precaución. Condujo 13 horas desde el estado de Michigan, en el norte, para protestar frente a la Casa Blanca.

“Necesitamos alzar nuestras voces. Yo estoy cansada. He estado 30 años en este país y no tengo ninguna documentación. Ahora me arriesgo a que me arresten, pero así puedo decir fuerte y claro que merecemos dignidad, respeto y una protección permanente”, afirmó.

Para Gema, Estados Unidos aprovecha la mano de obra de los inmigrantes pero les niega dignidad. “Ya me cansé de sentir miedo, ya no tengo miedo”, aseguró delante de la reja instalada en el Parque La Fayette, delante de la Casa Blanca.

Capital político y promesa

Biden -que busca marcar una diferencia con respecto a la dura política migratoria adoptada por su predecesor- apoya una amplia reforma impulsada por los demócratas en el Congreso para dar una vía a la ciudadanía a los 11 millones de indocumentados que se estima viven en el país.

La Cámara de Representantes aprobó en marzo dos leyes migratorias para los llamados “soñadores”, jóvenes indocumentados llegados a Estados Unidos siendo menores, los beneficiarios del Estatuto de Protección Temporal (TPS) y para trabajadores agrícolas.

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Pero estos proyectos tienen magras posibilidades sobrevivir al Senado, donde republicanos y demócratas ostentan 50 bancas cada uno, con la ventaja para el gobierno del voto de desempate de la vicepresidenta Kamala Harris. Sin embargo, un proyecto con menos de 60 votos a favor puede ser bloqueado por una maniobra legislativa.

“Nosotros creemos que él no está usando su capital político”, consideró Martínez, nacido hace 29 años en El Salvador y que desde hace 20 vive en Estados Unidos con este precario estatuto de protección.

En su primer discurso ante el Congreso el miércoles para marcar sus primeros 100 días de gobierno, Biden llamó al Congreso a dar protección este año a los “soñadores”. También pidió avanzar con las reformas para regularizar a migrantes con TPS y a los trabajadores agrícolas que “ponen la comida sobre la mesa”.

“Deberíamos actuar, debatamos, pero actuemos”, afirmó el mandatario demócrata en el hemiciclo.

Pero muchos migrantes que participaron en la protesta vistieron camisetas con la consigna “100 días de promesas vacías”.

Biden abogó en su mensaje solemne por “terminar esta agotadora guerra sobre la inmigración”.

“Los políticos han hablado sobre reforma migratoria y no hemos hecho nada. Ahora es hora de arreglarlo”, afirmó el mandatario, cuya magra mayoría en ambas cámaras le obliga a tener el apoyo de legisladores republicanos para tramitar muchas iniciativas, mientras su ambiciosa agenda económica para salir de la crisis causada por la pandemia consume muchos esfuerzos.

Camila Quintera, de 55 años, viajó nueve horas en coche desde Grand Rapids, en Michigan, hasta Washington para pedir a Biden que “cumpla su palabra”

“Queremos que él nos cumpla”, dijo, confesando de que ya tuvo esperanzas en vano con otros presidentes como el demócrata Barack Obama; pero aún así no pierde la fe.

Ivana Castillo, de 53 años, hizo una huelga de hambre junto a activistas de todo Estados Unidos para exigir a Biden que cumpla con sus promesas de campaña.

“No hemos recibido nada, el Congreso hizo su trabajo. El Senado no ha hecho nada, el presidente no ha hecho nada, ni la vicepresidenta Kamala Harris”, señaló.

Sobre el discurso de Biden, Castillo piensa que “se quedó cortito” y estimó que el presidente debió haber hablando sobre los indocumentados, que durante la pandemia demostraron ser trabajadores esenciales.

“Han trabajado muy duro, muchos de ellos han muerto y no los han reconocido, estamos exigiendo el sueño americano para todos, esa residencia permanente”, concluyó. (I)