Más allá de unos camellos que mastican ruidosamente, un oasis de paneles solares azules se extienda hasta perderse de vista. El parque Bhadla, en el desierto de Thar, es un pilar de la apuesta india para convertirse en una potencia de energía limpia.

Actualmente, el carbón alimenta un 70% de la generación de electricidad del gigantesco país, pero el primer ministro Narendra Modi se comprometió a que, para 2030, la energía producida por renovables superara la producción total actual.

“Primero, India incrementará su capacidad energética no fósil a 500 gigavatios (...) Segundo, para 2030, un 50% de nuestras necesidades energéticas procederán de fuentes renovables”, dijo Modi en la cumbre del clima COP26 en Glasgow.

El árido estado de Rajastán (noroeste), donde se levanta este parque del tamaño de San Marino, tiene 325 días de sol al año, con lo que es perfecto para lanzar esta revolución.

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Antes desierto, las autoridades han capitalizado una zona apenas poblada de forma que permite un desplazamiento mínimo de las comunidades locales. Robots limpian el polvo y la arena de los alrededor de 10 millones de paneles solares, con apenas unos cientos de personas monitoreando la operativa.

Pero esta apuesta por un futuro verde surge también de la necesidad.

Con 1.300 millones de habitantes y con tal crecimiento, que pronto superará a China, las necesidades energéticas de India van en aumento, así como su exposición al cambio climático y a la elevadísima contaminación de sus ciudades.

Esta foto tomada el 6 de octubre de 2021 muestra líneas eléctricas solares en el Parque Solar Bhadla, en el estado de Rajastán, en el norte de India. Foto: AFP/Sajjad Hussein

En las próximas dos décadas, debe sumar a su red energética una capacidad equivalente a la existente a toda Europa para satisfacer a su población, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

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“India es uno de los países más vulnerables del mundo ante el cambio climático y por esto tiene este empuje por las renovables que descarbonicen el sector y reduzcan la contaminación del aire local”, explicó a AFP Arunabha Ghosh, experto de política climática para el Consejo de Energía, Medioambiente y Agua.

Pero antes de la COP26, los expertos señalan que India, tercer emisor mundial, está lejos de alcanzar sus objetivos verdes, y un responsable del gobierno reconoció que el carbón seguirá siendo “importante fuente de energía en las próximas décadas”.

Las plantas solares más baratas

Aunque la energía verde de India se quintuplicó en una década hasta 100 gigavatios este año, el sector todavía debe cuadruplicar esta capacidad para cumplir con las metas de 2030.

“Creo que esto es más bien un objetivo aspiracional (...) para mostrar al mundo que estamos avanzando en la dirección correcta y queremos hacer lo correcto”, indicó Vinay Rustagi, director ejecutivo de la consultoría de energía renovable Bridge en India.

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“Desgraciadamente, no creo que haya forma de alcanzar este objetivo”, precisó.

Los optimistas señalan al parque solar de Bhadla, uno de los mayores del mundo, como ejemplo de cómo la innovación, la tecnología y la financiación público-privada pueden impulsar el cambio.

Imagen de los paneles solares del parque solar de Badla, en el estado de Rajastán, en el noreste de India. Foto: AFP

“Hay amplias extensiones de tierra donde no hay una pizca de hierba. Ahora ya no ves el suelo, solo los paneles solares. Es una enorme transformación”, dijo a AFP Subodh Agarwal, de la secretaría de energía de Rajastán.

Las autoridades incentivan a las firmas renovables para que se instalen en la región, conocida como el “estado del desierto”. Según AGarwal, la demanda “se aceleró” desde 2019.

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“Va a ser un Rajastán diferente. Será el estado solar”, prevé para la próxima década.

Si este impulso se mantiene, la energía generada por el carbón podría alcanzar su pico en 2024, según las proyecciones del Instituto de Economía y Análisis Financiero de la Energía (IEEFA).

Actualmente, la energía solar solo genera un 4% de la electricidad. La AIE estima que la producción solar y del carbón convergerán en un 30% para 2040 con las políticas actuales.

Los multimillonarios indios, incluyendo los dos hombres más ricos de Asia (Mukesh Ambani y Gautam Adani), están realizando importantes inversiones.

Tiempo y dinero

Pero transformar por completo una red energética requiere tiempo y dinero, advierten los analistas.

Un 80% de los paneles solares todavía son importados de China, el mayor productor mundial.

Gyanesh Chaudhary, director ejecutivo del fabricante de paneles indio Vikram Solar, defendió que ya debería haber “más de 30″ firmas locales como la suya.

“Este es el tipo de demanda y de ecosistema que India va a necesitar básicamente (...) Esto debería haber pasado antes”, insistió.

Los expertos argumentan que el bajo coste de los paneles chinos, la escasa financiación y las inconsistentes políticas previas diezmaron el crecimiento local. Además, la infraestructura de la red también debe actualizarse.

“No tenemos ninguna red de almacenamiento (...) y muchas de estas plantas están ubicadas a mucha distancia de los lugares de producción, con lo que debes pensar en conectarlas”, indicó Apurba Mitra, jefa de política climática en India del World Resources Institute.

Modi, que se comprometió en Glasgow a alcanzar la neutralidad de carbono en 2070, dejó claro que los recortes de emisiones de India y otros países en desarrollo requieren financiación de los países ricos.

“India espera que los países desarrollados aporten financiación climática de 1 billón de dólares lo antes posible. Es necesario que, igual que seguimos el progreso hecho en mitigación climática, también sigamos la financiación climática”, dijo a más de 120 líderes en la cumbre.

Transformar vidas

Algunos expertos defienden que el sistema debe descentralizarse.

La finca de 12.000 metros cuadrados de la familia de Amit Singh en el pueblo de Bhaloji (Rajastán) se estaba quedando sin agua y sufría numerosos apagones.

“Siempre miraba al sol y sus rayos y me preguntaba: ¿por qué no aprovecharlo para generar electricidad?”, contó a AFP este granjero y doctor.

Singh instaló primero paneles en el techo de su pequeño hospital que generaba la mitad de la electricidad que necesitaba. Después invirtió los ahorros familiares en un proyecto de un megavatio vinculado con el gobierno en su finca.

El pequeño parque solar costó 35 millones de rupias (450.000 dólares) y Singh vende electricidad a la red nacional por 400.000 rupias mensuales (5.150 dólares).

“Es la última fuenta de energía que, de otra forma, se desperdiciará (...) Siento que contribuyo a la necesidades de desarrollo de mi pueblo”, añadió.

Para Arunabha Ghosh es vital reducir los costes para que la gente ordinaria pueda usar mejor esta tecnología para sus necesidades.

“Cuando un granjero puede generar energía de su planta solar al lado de su granja y bombear agua, cuando una persona puede hacer funcionar una unidad textil usando energía solar en su techo, entonces somos capaces de llevar la transición energética cerca de la gente”, explicó este experto climático.

Pratibha Pai, fundadora y directora de la Fundación de Desarrollo Rural de Chirag que llevó la energía solar a más de 100.000 lugareños, cree en el rol transformador de la energía verde.

“Empezamos con energía solar, pero terminamos con agua potable segura, electricidad para calles oscuras y pequeñas casas, para pequeñas escuelas rurales que, con suerte, escribirán la historia de una gran India”, afirmó. (I)