Desde hace unos años Hungría ha tenido problemas con otros países dentro de la Unión Europea (UE) por el rumbo que su primer ministro, Viktor Orbán, ha escogido, de conservadurismo y nacionalismo. Y ahora aparece una nueva polémica en el grupo continental por una ley a la que sus críticos llaman homofóbica.

Incluso el primer ministro de Países Bajos, Mark Rutte, ha dicho que por esto Hungría ya no tiene cabida en la UE, al llegar a una reunión de jefes de Estado del bloque en el que la ley húngara centraría parte de los debates.

La polémica ley prohíbe hablar sobre la homosexualidad a menores de 18 años en todos los ámbitos. Algo que para muchos atenta contra derechos y libertades básicas.

Esto incluye dar charlas sobre educación sexual donde se hable de la homosexualidad o de la transexualidad. No solo en las escuelas y colegios, sino hasta en los medios que transmiten en horarios infantiles.

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Grupos de maestros ya han mencionado que seguirán tratando estos temas cuando sea la oportunidad pese a la nueva ley.

El gobierno de Orbán ha defendido la ley diciendo que no es contra los homosexuales sino que es “protección infantil” en el marco de una supuesta lucha contra la pedofilia.

Líderes de 17 países de la UE (la componen 27), incluyendo Francia, Alemania, Italia y España, han rechazado la medida, que implica no hablar o tocar ninguna temática o hacer referencia a la homosexualidad y al colectivo LGBTI, según France24. Además piden que el bloque luche contra la discriminación hacia la comunidad LGTBI, recoge El País.

“Esta ley claramente discrimina personas con base en su orientación sexual. Va contra todos los valores fundamentales de la Unión Europea”, ha dicho Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, órgano ejecutivo de la UE.

El Europarlamento también se ha expresado y amenaza con demandar a la comisión si no toma cartas en el asunto, ya que no es la primera vez que Hungría toma acciones legales que son vistas como un retroceso de los derechos y libertades.

El jueves, los líderes de varios países europeos firmaron una declaración conjunta que no menciona explícitamente a Hungría, pero pide de forma inequívoca que se respeten “los derechos fundamentales” de la comunidad LGTBI.

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La declaración hace referencia a “las amenazas a derechos fundamentales y en particular al principio de no discriminación con base en la orientación sexual”.

Incluso el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, apuntó en general que cualquier discriminación por razones de orientación sexual era “totalmente inaceptable en nuestras sociedades modernas”.

El primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, abiertamente gay, también cargó contra la nueva ley y advirtió de que “ser gay no es una elección, pero ser intolerante sí lo es”.

“Si de verdad piensa que por ver una película o por hablar en una clase sobre orientación sexual te haces gay, realmente no ha entendido nada. Aceptar que era gay fue la parte más difícil para mí, aceptarlo yo mismo y cómo decírselo a mis padres. Escuchar ahora que igual es porque vi algo en la televisión cuando era pequeño es inaceptable”, dijo Bettel antes de participar en la cumbre europea en Bruselas.

Además indicó que “mezclar la pedofilia, la pornografía y la homosexualidad es inaceptable”.

Orban, en el poder desde 2010, ya ha tomado en el pasado otras medidas contra el colectivo LGBTI, como cambiar la Constitución y colocar que el matrimonio solo es entre hombre y mujer, además de prohibir la adopción de familias homoparentales y que los transexuales puedan cambiar su nombre.

El presidente de Hungría, János Áder, apoya todas las decisiones del Gobierno -son del mismo partido- y ha dicho que la nueva ley no altera las decisiones de los mayores de edad y por eso la firmó el pasado miércoles, quedando así activa.

A pesar de la tormenta de críticas y la espectacular controversia a nivel continental, Orbán añadió que no retirará la legislación.

“La ley ya fue anunciada y ya ha sido publicada”, comentó.

Orbán es visto como un desafío dentro del bloque, que en repetidas ocasiones ha condenado políticas que llama de ultraconservadoras, pero al mismo tiempo no ha ido más allá por las reacciones que pueda tener en un entorno europeo en el que partidos de extrema derecha están estables y sólidos -algunos son euroescépticos- gracias al apoyo en las urnas.

Sin embargo, líderes de la región han dicho que la Unión Europea no puede ser juez y quejarse sobre temas de derechos humanos en el mundo mientras en su interior hay quienes van en dirección opuestal y hacen lo mismo.

Casa adentro

En la política interna de Hungría la ley ha provocado fisuras en el bloque opositor y reafirma el discurso de Orbán sobre soberanía frente a las supuestas injerencias de la Unión Europea.

Cuando la ley era un proyecto para combatir la pedofilia casi todos los partidos la apoyaban, pero el pasado 10 de junio, cinco días antes de la votación de la ley, el Fidesz, el partido de Orbán, que gobierna con mayoría absoluta desde 2010, añadió enmiendas para, entre otras cosas, prohibir hablar de la homosexualidad a los menores, tanto en el colegio como en los medios.

Esa vinculación ente homosexualidad y pederastia rompió el consenso en una oposición que, desde la izquierda ecologista a la ultraderecha, se ha unido para tratar de parar el rodillo electoral de Orbán en las elecciones que se celebrarán la próxima primavera, según EFE.

Así, la oposición liberal y de izquierdas se abstuvo en la votación, mientras que el ultraderechista Jobbik apoyó al Fidesz. En total, 157 parlamentarios votaron a favor y uno en contra.

Con esto Orbán buscaba, según algunos analistas, recuperar el control del discurso político tras semanas de ataque de la oposición por el polémico proyecto de abrir en Budapest la primera sede europea de la universidad estatal china Fudan, en terrenos destinados a dormitorios para alumnos de centros húngaros.

Bulcsú Hunyadi, analista del laboratorio de ideas Instituto Political Capital, opina que con el asunto de la buena marcha de la vacunación ya agotado, “el Fidesz necesitaba un tema” para recuperar la iniciativa.

La polémica por la ley homófoba ha eclipsado las críticas por el proyecto chino, rechazado por la mayoría de la sociedad e incluso por muchos votantes del Fidesz.

La oposición ha aumentado su cooperación desde que en 2019 logró derrotar al Fidesz en las elecciones locales en Budapest y decenas de otras ciudades, hasta el punto de que esa cooperación es “actualmente la mayor amenaza” para el partido gubernamental, según Hunyadi.

“Las reacciones internacionales servirán a Orbán para decir a sus votantes que están atacando a Hungría desde Occidente, mientras que el Gobierno solo defiende a los menores”, añade Hunyadi.

Desde que está en el poder, Orbán ha ido encontrando siempre un “enemigo político” al que acusar de ser una amenaza para el país, desde los refugiados que huyen de la guerra en Siria, al magnate George Soros.

Según el analista, la CE iniciará un nuevo procedimiento de infracción contra Hungría y el “Fidesz hará todo para que el tema se quede vigente hasta las elecciones”. (I)