Las grietas detectadas en la cúpula de hormigón que cubre residuos nucleares en la isla Runit, en las Islas Marshall, han generado preocupación entre expertos, que advierten de un riesgo potencial si la estructura pierde integridad.

La situación podría agravarse por el aumento del nivel del mar y fenómenos climáticos extremos.

La química Ivana Nikolic-Hughes, de la Universidad de Columbia, alertó sobre fisuras y niveles elevados de radiación en la zona, mientras que informes de Naciones Unidas señalan que la cúpula no es completamente impermeable. Esto, sumado al terreno coralino poroso, facilita la filtración de agua dentro y fuera del depósito.

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El origen del problema se remonta a la Guerra Fría, cuando Estados Unidos realizó pruebas nucleares en el Pacífico. En 1958, la detonación conocida como “Cactus” generó un cráter que posteriormente fue utilizado como vertedero para más de 120.000 toneladas de residuos radiactivos, incluidos materiales altamente peligrosos como el plutonio.

Entre 1977 y 1980, el sitio fue sellado con una cúpula de concreto de más de 100 metros de diámetro, en una operación de limpieza que hoy es cuestionada por su alcance y seguridad.

Aunque el Departamento de Energía estadounidense sostiene que el riesgo es bajo, científicos independientes insisten en reforzar el monitoreo.

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Advierten que materiales como el plutonio pueden ser extremadamente peligrosos y que, a unos 32 kilómetros, comunidades humanas podrían verse afectadas si la contaminación se expande.

“Si hay fragmentos de plutonio, el contacto directo puede ser extremadamente peligroso”, advirtió Nikolic-Hughes, quien insistió en la necesidad de reforzar y monitorear el sitio con mayor frecuencia. (I)