Dos días antes de las cruciales elecciones legislativas en Alemania, miles de defensores del clima, movilizados por la activista sueca Greta Thunberg, se están manifestando en todo el país el viernes para presionar a los candidatos y exigir acciones decisivas contra el calentamiento global.

El viernes a mediodía y en medio de pancartas que recordaban que “la Tierra tiene fiebre” y “se trata de nuestro futuro”, y de consignas que instaban a los alemanes a votar, miles de personas se congregaron frente al Reichstag, sede de los diputados alemanes.

Los mensajes de los manifestantes se dirigían a los candidatos a reemplazar a Angela Merkel en la cancillería, tras las elecciones del domingo, que se prevén muy reñidas.

“Se trata de la votación del siglo”, en lo referente al futuro del planeta, dijo Luisa Neubauer, de 25 años, responsable en Alemania del movimiento Fridays for Future (Viernes por el Futuro), en una entrevista con AFP.

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En la campaña electoral, “los partidos políticos no le han dado suficiente espacio a la catástrofe” climática, aseguró la joven, estimando que “el gran cambio solo será posible si presionamos en la calle (...), si desafiamos a los partidos políticos a decir ‘ya no hay más excusas’”.

Viernes por el Futuro, lanzado en 2018 y convertido en la tribuna de la joven “generación climática”, celebra este viernes su octava “huelga” en más de 70 países. En Alemania se han convocado unas 470 movilizaciones.

Greta Thunberg, figura destacada del movimiento, tiene previsto tomar la palabra frente a la multitud el viernes por la tarde en Berlín.

“Tenía escuela hoy pero hacer algo por nuestro futuro es más importante”, dijo en la manifestación, Leonie Hauser, de 14 años.

Resultados muy reñidos

Los sondeos anticipan unos resultados muy ajustados el domingo entre los socialdemócratas, con un 25% en intención de voto, y los conservadores (CDU/CSU), que subieron al 23% en la última encuesta de Civey, divulgada el jueves.

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Los Verdes, tras una campaña considerada decepcionante, aparecen en la encuesta con un 15% en intención de voto, por delante del partido liberal (12%).

La candidata ecologista, Annalena Baerbock, se sumó el viernes a la manifestación por el clima organizada en Colonia (oeste) y celebrará su último mitin en Düsseldorf.

El candidato de los conservadores, Armin Laschet, estará en Múnich al lado de la canciller Angela Merkel, quien dejará la escena política tras 16 años al frente de la primera economía europea.

Después de permanecer al margen de la campaña, en el último mes Merkel no ha escatimado esfuerzos en apoyar a Laschet, un político poco popular que ha dado numerosos pasos en falso.

Merkel estará con él el sábado para el cierre de campaña en el feudo del candidato, en la ciudad de Aquisgrán, cerca de la frontera con Bélgica.

Por su parte, el socialdemócrata Olaf Scholz, ministro de Finanzas y vicecanciller del gobierno saliente, visitará Colonia el viernes antes del cierre de campaña en Potsdam, donde aspira a lograr un escaño de diputado.

Gran desafío

En sus programas electorales, los tres candidatos convirtieron la protección del planeta en una de las grandes prioridades para los cuatro próximos años y se comprometieron a limitar el calentamiento global a 1,5 ºC.

El cambio climático es un enorme desafío para Alemania, cuarta potencia económica mundial con grandes industrias contaminantes.

En plena campaña electoral, a mediados de julio, el país se vio golpeado por unas devastadoras inundaciones que dejaron más de 180 muertos en el oeste del país y que, según los expertos, están directamente vinculadas al cambio climático.

El objetivo de neutralidad carbono en 2045 es una premisa que todos los partidos políticos alemanes defienden, así como el desarrollo de las energías renovables. Pero los medios para lograrlos varían entre unos y otros. Mientras la izquierda apuesta por una intervención del Estado, la derecha prefiere una acción más importante del sector privado.

En un informe reciente, la ONU concluyó que reducir el calentamiento mundial a 1,5 ºC será imposible sin una masiva e inmediata reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

El Acuerdo de París de 2015 sobre el clima instó a limitar el calentamiento global a menos de 2 ºC, idealmente a 1,5 ºC.

Sin embargo, “el mundo está en el camino catastrófico hacia los 2,7 ºC”, advirtió recientemente el secretario general de la ONU, Antonio Guterres. (I)