La empresaria y exagente de Inteligencia de la Fuerza Aérea de EE.UU. Summer Worden se declaró culpable de mentir a las autoridades acerca del que podría haber sido el primer delito en el espacio, cuando acusó hace seis años a su expareja, una astronauta, de espiar sus movimientos bancarios desde la Estación Espacial Internacional (EEI).





















