“Es una isla casi abandonada. Quedó como muerta”, me advierte Delfino Davies nada más poner un pie en su pequeño museo de herramientas e instrumentos.
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La isla cambió por completo el pasado mes de junio, cuando decenas de botes trasladaron a 300 familias desde la isla Gardi Sugdub a una barriada en tierra firme


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“Es una isla casi abandonada. Quedó como muerta”, me advierte Delfino Davies nada más poner un pie en su pequeño museo de herramientas e instrumentos.