La corriente del Atlántico, una de las más importantes de todo el planeta, está a punto de colapsar. Se trata de la la Circulación Meridional de Oscilación del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés), que funciona como un flujo para transportar agua cálida y salada hacia el norte del océano y aguas más frías hacia el sur.

Este equilibrio de temperaturas es lo que permite la circulación del agua, influye en el clima y en la vida marina, además de intercambiar nutrientes entre las aguas cálidas y frías.

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Por eso, su inminente colapso podría ser catastrófico.

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Un estudio, realizado entre el NOAA-AOML y el Instituto Cooperativo de Estudios Marinos y Atmosféricos de la Universidad de Miami, reveló que se está ralentizando la fuerza de esta corriente, lo que a su vez está aumentando las inundaciones a lo largo de la costa sudoriental de Estados Unidos.

Otra investigación, publicada en la revista científica Science Advances, revela que el derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia estaría acumulando agua dulce en el norte del Atlántico, e influyendo así en la corriente.

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Los científicos calculan que el colapso podría darse en las próximas décadas, mucho antes de lo previsto.

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Qué efectos tiene el colapso de la corriente AMOC

Las primeras zonas en sentir los efectos del colapso de esta corriente serían los países nórdicos, como Reino Unido, Irlanda, Noruega, Suecia, Dinamarca e Islandia.

Al no haber un efectivo traslado de calor al norte del océano, las temperaturas en estos países podrían descender hasta unos 15 grados. Además, aumentaría el nivel del mar hasta un metro y medio.

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Consecuentemente, en zonas del hemisferio sur las temperaturas podrían subir, pues no hay el intercambio de calor y frío que permite la corriente. También podrían intercambiarse, por este mismo motivo, las épocas secas y lluviosas. (I)