Ya son conocidas las desacertadas declaraciones que en ocasiones realiza el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y por el que en las últimas semanas se han incrementado los pedidos de disculpas.
En plena campaña electoral al parecer todo se vale, hasta cambiar de opinión. Este 30 de octubre se realizará la segunda vuelta por la Presidencia del país sudamericano entre Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva, quien parte como favorito.
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Hace casi una semana, Bolsonaro admitió que había exagerado en varias declaraciones que realizó durante la pandemia de COVID-19 que afectó a su país dejando un número elevado de muertos.
“Creo que hice lo posible para ayudar en el combate a la covid y hubo, de mi parte, alguna exageración en algunas palabras. Pido disculpas, pero forma parte de la emoción”, dijo Bolsonaro en un encuentro con líderes religiosos en la ciudad de Recife (noreste).
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Durante esos meses, el mandatario tuvo varios desaciertos como imitar a personas con falta de aire así como promover medicamentos sin una eficacia comprobada.
“Tal vez fue por la educación que tuve en casa, bastante rígida y que agradezco a mis padres, y también por los quince años que estuve en el Ejército”, subrayó el capitán de la reserva.
Una nueva situación de redención espera tener Bolsonaro este martes al disculparse por sus declaraciones sobre menores venezolanos que le valieron ser acusado de pedofilia por parte de Lula Da Silva.
“Si mis palabras -que por mala fe, fueron sacadas de contexto- fueron malinterpretadas o causaron alguna incomodidad a nuestras hermanas venezolanas, pido disculpas”, señaló Bolsonaro en un video difundido por las redes sociales.
El viernes el mandatario contó en una entrevista con influencers una anécdota de abril de 2021.
“Paré la moto en una esquina, me quité el casco, miré a unas chicas, tres o cuatro, bonitas, de 14, 15 años, arregladas, un sábado en una comunidad. Se generó un clima, volví. ‘¿Puedo entrar en tu casa?’ Entré”, relató Bolsonaro.
Relató que dentro de la vivienda habían unas 20 chicas venezolanas y se preguntó: “chicas, todas bonitas, de 14, 15 años, arreglándose, un sábado, ¿para qué? Para ganarse la vida”.
Esto trajo como consecuencia una ola de críticas y controversia, pese a las disculpas aún circulan en redes sociales varios videos donde el mandatario repite la anécdota.
Según la primera dama, en Brasil viven más de 375.000 venezolanos, una fracción de los más de seis millones que han huido de las distintas crisis en su país en los últimos años, de acuerdo con la ONU. (I)