Tras más de dos años de batalla judicial, Libera, nombre ficticio de una italiana de 55 años que padecía esclerosis múltiple y había quedado tetrapléjica, murió el miércoles gracias a una maquina especial que pudo activar con los ojos y que le suministró el fármaco letal, ya que en Italia sólo existe la posibilidad del suicidio asistido.
