La Policía peruana continúa con las diligencias por el robo de lingotes de oro ocurrido el último domingo en la Costa Verde, en el distrito limeño de San Miguel, en un caso que mantiene un elemento sin resolver: hasta ahora, nadie ha acudido a reclamar formalmente la propiedad del cargamento recuperado.

La investigación está a cargo de la División de Robos de la Dirincri, mientras los dos vehículos que transportaban el mineral —un Renault rojo y un Nissan negro— permanecen en los exteriores de la sede policial ubicada en la avenida España.

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Según la información reunida hasta el momento, el supuesto propietario de los lingotes no se ha presentado ante la Policía ni ha interpuesto una denuncia por el asalto. En contraste, los conductores de los vehículos involucrados sí acudieron a rendir su manifestación, luego de haber sido atendidos por personal de Serenazgo de San Miguel y agentes de la Policía Nacional tras el ataque.

Las primeras indagaciones apuntan a que el servicio de traslado fue coordinado por WhatsApp. El encargo consistía en recoger la carga en Miraflores y llevarla hasta un almacén en el Callao.

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De acuerdo con la investigación, el cargamento salió distribuido en tres vehículos, pero solo dos ingresaron a la Costa Verde. Un tercer vehículo, que cumplía funciones de escolta, desapareció de la escena antes del asalto.

El robo ocurrió alrededor de las 8:30. La División de Robos estima que en el atraco participaron al menos 12 delincuentes, que se movilizaban en cuatro vehículos y cinco motocicletas.

Mientras avanzan las investigaciones, uno de los puntos centrales del caso sigue siendo la ausencia del presunto propietario del oro, cuya falta de presentación ante las autoridades mantiene abiertas varias interrogantes sobre el origen y la trazabilidad de los lingotes. (I)