La Armada de Estados Unidos tenía previsto retirar el portaaviones USS Nimitz (CVN-68) el próximo mes. Sin embargo, la decisión fue postergada y la embarcación continuará en servicio al menos un año más, en medio de retrasos en la modernización de la flota.
Con 51 años de operación, el Nimitz es el portaaviones nuclear activo más antiguo. Aunque es poco probable que vuelva a desplegarse en misiones, su permanencia responde a la demora en la entrega del nuevo USS John F. Kennedy (CVN-79), cuya incorporación fue aplazada hasta 2027.
EE. UU. retoma los trámites de asilos pendientes, pero deja afuera a estos 39 países
El problema no es aislado. La Armada enfrenta retrasos en varios de sus programas de construcción naval, lo que limita su capacidad operativa en un contexto donde estos buques son clave para proyectar poder a nivel global.
Publicidad
La solución más evidente, construir más portaaviones, choca con dos obstáculos: los altos costos y la limitada capacidad industrial actual de Estados Unidos para producirlos en el corto plazo.
Analistas advierten que esta situación refleja una tensión acumulada entre la ambición tecnológica y la capacidad real de ejecución. La nueva generación de portaaviones, encabezada por la clase Gerald R. Ford, ha enfrentado problemas técnicos y retrasos desde su puesta en marcha.
Además, la construcción depende de un único astillero especializado: Huntington Ingalls Industries, lo que limita aún más la velocidad de producción y mantenimiento de la flota.
Publicidad
Publicidad
A esto se suman problemas estructurales como la escasez de mano de obra calificada, el envejecimiento del personal en astilleros y las dificultades en la cadena de suministro, factores que llevan años afectando al sector.
Expertos señalan que la base industrial opera con un margen mínimo: debe mantener los buques actuales mientras construye los futuros, en un sistema vulnerable a cualquier interrupción.
Publicidad
Ante este escenario, la industria ha impulsado contratos de compra por bloques, que permiten construir varios portaaviones bajo un solo acuerdo. Este modelo busca reducir costos, estabilizar la producción y garantizar continuidad laboral.
También se destaca la importancia de una financiación sostenida y predecible para evitar nuevas demoras y fortalecer la capacidad industrial necesaria para mantener la supremacía naval. (I)





