Tomás Gimeno, el español que desapareció el 27 de abril junto a sus dos hijas pequeñas, repartió algunos de sus bienes entre sus conocidos.

La tarde de ese martes Gimeno estuvo con sus hijas Olivia, de 6 años, y Anna, de 1 año. Llevó a Olivia a sus clases de alemán y de tenis, mientras a Anna la dejó en la casa de los abuelos paternos.

Aun cuando hasta el momento solo se recuperó el cuerpo de Olivia, de 6 años, la magistrada, en su resolución judicial, habla de doble asesinato. “Gimeno les dio muerte de forma planificada y premeditada para provocar un inhumano dolor a su expareja”, afirma en relación a Beatriz Zimmermann, lamadre de las niñas.

Mientras desarrollaba su macabro plan, que de acuerdo a las investigaciones que develó la Fiscalía fue planificado, Gimeno entregó a su nueva pareja un estuche sellado con cinta de embalar, y le pidió que lo llamara a las 11 de la noche. Pese a su exigencia, ella abrió el paquete hacia las 17:20, y encontró en su interior un fajo de dinero con 7.300 dólares (6.200 euros) y una carta en la que se despedía.

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Gimeno le había sido infiel a su esposa desde meses antes de su separación con la directora del centro de idiomas al que acudía a clases de alemán su hija Olivia.

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La mujer no aguantó la curiosidad y la abrió por la tarde, tipo 17:40. En la caja había 6.200 euros en efectivo, y además una inquietante carta en la que le contaba su intención de sacar a las niñas fuera del país.

El filicida y su nueva pareja habrían mantenido una charla telefónica, en la que ella le planteó cómo iban a vivir las niñas sin su madre. Tomás le respondió que de entrada les costaría, pero que después se acostumbrarían.

Según el auto judicial, Gimeno habría asesinado a las niñas en horas de la tarde, las envolvió en toallas, las metió en bolsas de basura y luego en otras de deporte, para arrojarla a las profundidades del agua, tal como luego se encontró el jueves 10 de junio a Olivia.

Sigue búsqueda de Anna

El buque Ángeles Alvariño sigue la búsqueda en el mar frente a la isla española de Tenerife del cuerpo de la bebé Anna. Continúan por solicitud de la familia Zimmermann que sostiene que para “poder cerrar este horroroso crimen” hay que encontrar el cuerpo de Anna y el de su padre -presunto asesino-. Se había anunciado la posible marcha del buque.

El fin de semana pasado el barco permaneció en puerto por una avería. El buque oceanográfico sigue barriendo una zona cercana a Tenerife donde las autoridades esperan encontrar el cuerpo de Anna, de un año y su padre, Tomás Gimeno, que se sospecha pudo haberse suicidado.

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Espeluznante relato del crimen en España: el padre mató y tiró al mar a sus dos pequeñas hijas, dice la investigación

El jueves 10 de junio, luego de una intensa búsqueda con el buque oceanográfico y un robot submarino, fue hallado el cuerpo de Olivia a mil metros de profundidad dentro de una bolsa atada al ancla de una embarcación del padre, provocando un gran impacto en España.

El fin de semana, un tribunal en Canarias puso fin a la fase secreta del caso y divulgó en un comunicado detalles, como la sospecha de que el padre “mató a sus dos hijas en su casa y luego arrojó los cuerpos al mar” donde sería difícil hallarlos.

El objetivo del padre no era “sustraerlas de su madre (...) sino presuntamente darles muerte de forma planificada y premeditada, y ello con el fin de provocar un inhumano dolor en su expareja”, señaló el tribunal.

Según fuentes cercanas a la investigación citadas por la prensa, el padre de las dos niñas fue visto el día de su desaparición cargando bolsas de deporte en su barco.

La autopsia practicada al cuerpo de Olivia determinó que la niña falleció “de muerte violenta”, indicó el tribunal.

“Si bien sólo se ha localizado, hasta el momento, el cuerpo de Olivia, la hipótesis fáctica más probable respecto a Anna es, desgraciadamente, la misma”, agregó.

“Morir juntas”

En una carta abierta publicada el fin de semana, la madre de las niñas pidió que la muerte de las pequeñas “no haya sido en vano” y sirva para que se visibilice “la violencia vicaria”, aquella infligida a los hijos para que sufra la madre.

“Me duele en el alma no poderles haber salvado la vida. Ojalá yo hubiera estado en ese momento junto a ellas de la mano y morir juntas... Pero eso no pudo ser porque Tomás quería que sufriera buscándolas sin descanso y de por vida”, escribió la madre. (I)