El narcotraficante irlandés Clifton Collins perdió la fortuna que había acumulado en criptomonedas. Entre 2011 y 2012, este hombre adquirió 6.000 bitcoins, cuando costaban cerca de $ 5 cada una. Y las claves de acceso a esas cuentas, impresas en un papel, las escondió en una caña de pescar.