El cometa C/2025 R3 (PanSTARRS) se perfila como uno de los eventos astronómicos más llamativos de 2026.
Los pronósticos indican que alcanzará su punto máximo de brillo a finales de abril, cuando podría llegar a una magnitud cercana a 2,5, suficiente para ser visible a simple vista en cielos oscuros.
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Algunos cálculos sugieren que podría verse hasta 100 veces más brillante debido a un fenómeno conocido como dispersión.
Este comportamiento lo convertiría en uno de los cometas más visibles del año, aunque seguiría presentándose como un objeto difuso, distinto del brillo puntual de los planetas.
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Cuándo ver al C/2025 R3 PANSTARRS
El 19 de abril de 2026 marcará un momento clave, cuando el cometa alcance su perihelio, es decir, su punto más cercano al Sol. Días después, el 26 de abril, se producirá su máximo acercamiento a la Tierra. Ambas fechas coinciden con el periodo en el que se espera su mayor visibilidad.
La observación dependerá en gran medida de la ubicación geográfica.
En el hemisferio norte, el cometa será visible principalmente en el cielo matutino durante la primera mitad de abril, antes del amanecer. Sin embargo, tras el perihelio, se acercará al resplandor solar, lo que dificultará su observación.
En cambio, en el hemisferio sur, las condiciones mejorarán hacia finales de abril y principios de mayo. En países de América del Sur, el cometa podrá verse en el cielo vespertino, con mejores oportunidades en lugares con horizonte despejado y baja contaminación lumínica.
El calendario lunar también influirá en su visibilidad. Las mejores condiciones se esperan alrededor del 17 de abril, coincidiendo con la Luna nueva, cuando el cielo estará más oscuro. En contraste, la Luna llena del 2 de abril y del 1 de mayo dificultará la observación.
Tras alcanzar su máximo brillo, el cometa comenzará a atenuarse gradualmente durante mayo. A inicios del mes aún podría observarse con prismáticos, pero hacia finales volverá a ser un objeto reservado para telescopios.
El cometa C/2025 R3 es un objeto no periódico, con una órbita extremadamente larga estimada en unos 160.000 años. Proviene de la nube de Oort, una región lejana del Sistema Solar compuesta por cuerpos helados. Su trayectoria es retrógrada y muy inclinada, lo que refuerza su interés científico. (I)