Haití oficiará este viernes, en medio de fuertes medidas de seguridad, el funeral del asesinado presidente Jovenel Moïse, quince días después de un crimen que sumió aún más al país en la incertidumbre, reavivó las tensiones históricas de sus pobladores y consternó a la comunidad internacional, principalmente a Estados Unidos, que lidera el pedido de que se celebren elecciones libres cuanto antes.

El país norteamericano designó este jueves al diplomático Daniel Foote como emisario para Haití, quien tendrá la tarea de “facilitar la paz y la estabilidad”, así como la celebración de elecciones “libres y justas” tras el magnicidio. El anuncio coincidió con el de la Cancillería colombia, que notificó que una misión consular viajará a Haití entre el 25 y 27 de julio para asistir a los 20 mercenarios detenidos en ese país por el asesinato.

Foote, exjefe adjunto de la embajada de Washington en Puerto Príncipe y antiguo embajador en Zambia, tendrá el cometido de “dialogar con los socios haitianos e internacionales para facilitar la paz y la estabilidad a largo plazo, así como apoyar los esfuerzos para celebrar elecciones presidenciales y legislativas libres y justas”, dijo el Departamento de Estado de EE. UU. en un comunicado.

Estados Unidos es una de las principales potencias que probablemente ejercerá influencia sobre Haití, país que ocupó militarmente entre 1915 y 1934. No obstante, el presidente Joe Biden descartó cualquier envío de tropas, a pesar de una solicitud del Gobierno haitiano.

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Por su parte, el equipo de cuatro diplomáticos colombianos tendrá como tarea “verificar las condiciones en las que se encuentran sus connacionales detenidos en Haití y adelantar gestiones para la repatriación de los cuerpos de los exmilitares que fallecieron” a manos de autoridades haitianas tras el magnicidio.

La misión consular colombiana viajará el domingo a Puerto Príncipe y estará conformada por el director de Asistencia a Connacionales, Luis Fernando Cuartas, dos funcionarios de la embajada de Colombia en República Dominicana y el cónsul honorario en Puerto Príncipe, de acuerdo a la cancillería, refiere AFP.

Carlos Camargo, defensor del Pueblo de Colombia, pidió a su homólogo haitiano “apoyo para la repatriación de los cuerpos y dijo estar preocupado porque la situación actual se pueda transformar en una amenaza de discriminación para los derechos de los 80 colombianos que viven en Haití”.

Moïse fue asesinado a tiros el 7 de julio durante un asalto a su residencia en Puerto Príncipe. En el ataque participaron unos 26 colombianos y 2 estadounidenses de origen haitiano, según las autoridades del país caribeño.

El jefe de Estado, quien tenía 53 años, será enterrado este viernes en Cap-Haitien, la capital del Departamento del Norte, vecino a su región natal. Está previsto que el funeral se celebre en la residencia de la familia de Moïse, a las afueras de esa ciudad, recoge EFE.

Cap-Haitien, la segunda ciudad de Haití, despertó este jueves en calma, pero se han registrado enfrentamientos debido a la presencia del director general de la Policía nacional, Léon Charles, quien ha sido abucheado cuando inspeccionaba los dispositivos de seguridad instalados para el funeral.

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Los haitianos le reprochan que no haya sido capaz de proteger al difunto presidente, cuyo asesinato fue perpetrado en plena noche por un comando armado bajo la aparente pasividad de los agentes encargados de resguardar su domicilio.

Este jueves se celebró una misa en la Catedral de Cap-Haitien en honor a Moïse, pero la homilía se vio perturbada en varias ocasiones por personas que exigían que se haga justicia por el asesinato.

Los partidarios más acérrimos de Moïse no quieren que se celebre su funeral hasta que no estén muertos sus asesinos.

Muchos de los asistentes vestían camisetas con fotografías serigrafiadas del presidente Moïse sobre fondo blanco, un color que en Haití también se usa como señal de duelo.

Haití está azotado por la inseguridad y las pandillas, un flagelo que se agravó durante la presidencia de Moïse. Ariel Henry, primer ministro designado por el mandatario poco antes de su muerte, asumió el cargo el martes con la promesa de restablecer el orden y convocar elecciones.

Henry se impuso en un pulso interno para encabezar el Gobierno haitiano, ante la presión de varios países, incluyendo Estados Unidos y Francia, así como de la Organización de Estados Americanos (OEA) y las Naciones Unidas. (I)