El presidente Donald Trump afirmó el martes que Estados Unidos saldrá de Irán “muy pronto”, dentro de “dos, quizás tres semanas”, independiente de que se alcance un acuerdo, y que el estrecho de Ormuz, bloqueado por fuerzas iraníes, no es su problema.

La declaración refleja un nuevo giro en la postura de Trump, acostumbrado a este tipo de vaivenes. La Casa Blanca anunció que el presidente dará un discurso sobre Irán la noche del miércoles.

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Al entrar en su segundo mes, la guerra en Oriente Medio, que sacude la economía mundial y ha causado miles de muertos, no muestra signos de desescalada, pese a las gestiones diplomáticas.

La jornada del martes también estuvo marcada por ataques a gran escala contra Irán y una amenaza de los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de la república islámica, a empresas tecnológicas estadounidenses como Google, Meta y Apple, a las que señalan de “espionaje”, si más dirigentes iraníes eran “asesinados”.

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En tanto, Trump continuó dando señales contradictorias: el lunes prometió “aniquilar” la estratégica isla de Jark y otros objetivos si Irán no accedía a un acuerdo, pero el martes dio marcha atrás.

“Todo lo que tengo que hacer es irme de Irán, y lo haremos muy pronto, y (los precios del petróleo) se vendrán abajo”.

A continuación mencionó un plazo de “dos, quizá tres semanas”.

Sobre la negociación de un acuerdo con Irán para poner fin a la guerra, comentó que “es irrelevante”.

También dejó de exigir la reapertura del estrecho de Ormuz, por donde normalmente pasa 20% de la producción mundial de petróleo, y más bien expresó: “no tenemos nada que ver con eso”. (I)