El ecuatoriano José Granda, experimentado científico y académico, forma parte del ambicioso proyecto Artemis II de la NASA, una misión tripulada que busca orbitar la Luna y probar tecnologías clave para futuras expediciones a Marte. Su participación combina un rol técnico especializado con una labor estratégica de comunicación hacia la comunidad hispanohablante.
Granda, docente de la Universidad Estatal de California en Sacramento, explica que su trabajo como profesor asociado de la NASA se enfoca en el desarrollo de sistemas de control para vehículos espaciales, un componente crítico para garantizar la seguridad de las misiones. Estos proyectos son elaborados juntos con sus estudiantes y son posteriormente analizados por la NASA.
“Tenemos que estudiar los sistemas que controlan el descenso del vehículo a la Luna”, señala, al describir una labor altamente técnica basada en modelos matemáticos y simulaciones.
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Dentro del programa Artemis, su aporte está ligado al análisis de la dinámica de los vehículos espaciales y al diseño de sistemas capaces de responder ante fallas durante maniobras complejas, como el alunizaje. “Uno de los proyectos que estamos haciendo es un sistema de rescate en caso de que algo falle en el alunizaje”, detalla.
Todo lo que debes saber del lanzamiento de la Misión Artemis II de la NASA a la Luna
Artemis II orbitará la Luna
La misión Artemis II marca un hito relevante en la exploración espacial contemporánea. Será la primera vez en más de cinco décadas que una tripulación humana viaje hacia la órbita lunar, desde las misiones del programa Apolo en 1969. A diferencia de aquellas expediciones, esta no aterrizará en la superficie, sino que orbitará el satélite natural, incluyendo un paso por su lado oculto, donde la nave perderá comunicación con la Tierra durante aproximadamente 40 minutos.
Para Granda, este tipo de desafíos son fundamentales para el avance científico. “Tenemos que probar la nueva tecnología que se ha desarrollado desde el programa del Apolo”, afirma. Además, subraya que estos viajes no solo buscan explorar, sino también generar conocimiento aplicable en la vida cotidiana: “La NASA no está interesada en hacer solo el viaje, está interesada en que se hagan experimentos que puedan después trasladarse a aplicaciones para la humanidad”.
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De acuerdo a Granda, algunos elementos de la cotidianidad parten de labores en el espacio. Por ejemplo las comunicaciones por llamada, y el uso del velcro. “Fue desarrollado para los astronautas porque no había gravedad y por consiguiente todo flotaba”.
Su labor en la NASA
Su vínculo con la NASA no es reciente. Acumula más de dos décadas de trabajo en la agencia y ha participado en al menos 17 misiones espaciales, incluyendo operaciones vinculadas al transbordador Discovery. Su trayectoria comenzó tras destacar en investigaciones científicas y simulaciones matemáticas, lo que le abrió las puertas del centro Langley en Virginia.
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Nacido en Quito, en el tradicional barrio La Alameda, Granda desarrolló desde joven una marcada curiosidad por la ingeniería. “Mi papá tenía un taller de autos y a mí me gustaba estar ahí desarmando y arreglando las cosas”, recordó. Estudió en la Escuela Politécnica Nacional y posteriormente realizó su posgrado en la Universidad de California en Berkeley.
Además de su rol técnico, cumple una función clave como vocero oficial de la NASA para medios hispanos en América Latina y Estados Unidos.
Más allá de sus logros profesionales, el científico mantiene un vínculo emocional con Ecuador. Se define como un ecuatoriano orgulloso de sus raíces. “Yo sigo siendo de Quito”, afirma.
“Hay que tener amor al estudio ser perseverantes y así se logran los triunfos”, le recomienda las nuevas generaciones.
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La misión Artemis II representa el primer sobrevuelo tripulado después de 50 años y marca el camino para un futuro regreso de la humanidad a la luna y el desarrollo de misiones en el planeta Marte. (I)






