La empresa multinacional de investigación de mercados y consultoría Ipsos presentó un sondeo de los presidentes que más aprobación tienen en la región.

El primer puesto lo ocupa el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, quien tiene 68 puntos de popularidad y 20% lo desaprueba.

De ahí viene Sebastián Piñera con una aprobación del 50%, pero esta supera a la desaprobación (48%).

Les sigue el mandatario ecuatoriano Guillermo Lasso, que tiene solo dos meses en el cargo, con 47% de aprobación y 32 de desaprobación.

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Completan los primero cinco lugares el boliviano Luis Arce y el peruano Francisco Sagasti, con 38% y 35% de aprobación.

Mientras que los tres últimos lugares son Miguel Díaz-Canel (Cuba, 68% de desaprobación), Jair Bolsonaro (Brasil, 85% de desaprobación) y Nicolás Maduro (Venezuela, 90% de desaprobación).

En tanto, también se realizó un sondeo de la gestión que se ha tenido de la pandemia, según EFE.

El 76 % de los encuestados valoró positivamente el desempeño del Gobierno chileno en el manejo de la crisis sanitaria, siendo la nación mejor evaluada.

En tanto, Brasil fue el que obtuvo la peor calificación, con un 95 % de desaprobación, seguido por Venezuela (75 %) y Perú (65 %).

Sobre los procesos de vacunación, Chile volvió a situarse como el mejor país, con un 88 % de aprobación, por encima de Uruguay (72 %), Colombia (48 %) y Argentina (42 %).

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Los procesos de inmunización peor evaluados fueron los de Venezuela, con solo un 8 % de aprobación, seguido de Brasil (13 %) y Bolivia (28 %).

Chile ha desplegado una de las campañas de vacunación contra la covid-19 más exitosos y elogiados del mundo, que a día de hoy alcanza a más del 85 % de la población objetivo con una dosis y al 78 % con dos inyecciones, la mayor parte con Coronavac, y en menor medida con Pfizer, AstraZeneca y Cansino.

El país también ha aprobado el uso de Janssen y recientemente el de la vacuna rusa Sputnik V.

Los expertos atribuyen la rápida inmunización de Chile a una estrategia de negociación anticipada y diversificada, así como a la amplia red de atención primaria de la que dispone el país.

Al contrario de otros países vecinos como Argentina, Bolivia y Perú, Chile, que suma más de 1,6 millones de contagios totales y casi 35.000 fallecidos, optó desde el principio por un modelo de cuarentenas progresivas con restricciones que se imponen y se levantan en cada barrio en función de los contagios.

Durante la primera ola (en junio y julio de 2020) y en la segunda (de marzo a junio de 2021), el sistema hospitalario estuvo contra las cuerdas, pero nunca llegó a colapsar, como sí lo hizo en países como Perú o Brasil. (I)