Visiblemente delgados, este lunes se conocieron algunas imágenes de los niños indígenas del milagroso rescate en la selva colombiana. Perdidos durante 39 días, los cuatro hermanitos fueron los únicos sobrevivientes del accidente de la aeronave que el 1 de mayo se estrelló en una zona del Caquetá.

Liderados por una adolescente de 13 años, los niños recorrieron una extensa zona, distante unos 5 kilómetros del sitio del choque. Al parecer los sobrevivientes se alejaron del sitio cuando los cuerpos de los tres fallecidos, su mamá, el piloto y un líder indígena comenzaron a descomponerse, alrededor del cuarto día. Mientras tanto, equipos de rescate pugnaban por hallarlos en la inhóspita región; la esperanzas surgieron cuando encontraron una pañal y un biberón que se estimaba era del niño de menos de un año de edad que era el más joven de los sobrevivientes.

Lesly (13 años), Soleiny (9) Tien Noriel (5) y Cristin (1) fueron encontrados por rescatistas militares e indígenas la tarde viernes. Estaban bajos de peso y deshidratados en medio de la selva del sur del país, donde se desplomó la avioneta en la que viajaban el 1 de mayo.

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Imagen publicada en el Daily Mail de los niños rescatados en la selva colombiana.

Más de cien soldados e indígenas de la zona, apoyados por perros rastreadores, siguieron la pista de los menores mientras caminaban por la selva a lo largo de 2.656 kilómetros. Esa es una distancia equivalente a ir en línea recta entre Caracas y Quito.

Pistas: maracuyá que realmente era juan soco

De acuerdo al diario El Colombiano, los menores “comenzaron a andar buscando pepas, o sea frutas silvestres”. Dos ellas son el juan soco y el milpesos, dos frutos muy comunes en la selva amazónica que hacen parte de la dieta de las comunidades indígenas, pues son cultivadas en las chagras, que son un espacio de tierra dispuesto para cultivar muy cerca de sus asentamientos.

El juan soco tiene una cáscara similar a la de una maracuyá pero, a diferencia de esta, su pulpa y semillas son dulces, con una textura similar a la de un chicle.

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Del milpesos, por su parte, se extrae una especie de leche que se utiliza para la preparación de bebidas. Los indígenas lo maduran en agua tibia para luego preparar jugos. De ella también se puede extraer aceite.

Durante el mes que se desarrolló la búsqueda, los rescatistas informaron que también hallaron maracuyá en alguno de los sitios en los que deben haber pernoctado los cuatro niños. Adicionalpmente, los pequeños pueden haber consumido fariña, un tipo de harina de yuca, que los equipos de rescate incluyeron en los kits de supervivencia que las Fuerzas Militares dejaron a los menores en la selva mientras se continuaba con su búsqueda.

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Aunque lograron alimentarse en su travesía, los niños fueron diagnosticados por los médicos que los atienden en el Hospital Militar con un cuadro de desnutrición y deshidratación.

Los niños permanecen desde la madrugada del sábado en el Hospital Militar Central de Bogotá, adonde llegaron en “condiciones clínicas aceptables”.

Ahora, los militares se mantienen en la búsqueda de Wilson, el perro rescatista cuya figura fue dibujada por los niños tras el rescate. (I)