El cirujano Paolo Macchiarini fue sentenciado en Suecia luego de que sus tratamientos con células madre provocaran la muerte de tres de sus pacientes. Según las acusaciones, el médico estaba consciente de los riesgos y no tenía evidencia de que su tratamiento verdaderamente fuera a funcionar.

La corte de Estocolmo lo sentenció al cirujano a dos años y seis meses de cárcel. Inicialmente se había pedido cinco años de prisión, pero la apelación de sus abogados rebajó la pena.

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Macchiarini realizó las tres cirugías en 2011 y 2012, cuando trabajaba en el Karolinska Institute. Él implantó tráqueas sintéticas sembradas con células madre de la propia médula ósea de los pacientes, con la esperanza de que las células se multiplicaran con el tiempo y proporcionaran un reemplazo duradero. Pero todos los implantes fallaron, y los pacientes murieron.

Uno de ellos murió apenas cuatro meses después de la cirugía. Otro murió 2 años y medio después, y el tercero murió casi cinco años después de su cirugía. Los dos últimos pacientes sufrieron de dolorosas complicaciones en sus últimos meses.

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Los jueces dictaminaron que Macchiarini “actuó con intención criminal”, aunque esperaba que la técnica funcionara. La evidencia los persuadió de que él era plenamente consciente “del riesgo de que los procedimientos causaran lesiones físicas y sufrimiento a los pacientes y que era indiferente a la realización de estos riesgos”.

El cirujano Paolo Macchiarini. Foto: TT News Agency / Alamy Stock Photo

Según la corte, todos los pacientes hubieran vivido por un tiempo significativo, de no ser por las cirugías de Paolo Macchiarini. También descubrieron que dos de los pacientes no estaban bajo peligro urgente, por lo que no necesitaban esa cirugía experimental.

Una vez que se extraía la tráquea del propio paciente, Macchiarini “sabía que si no podía reemplazarla, el paciente moriría. Y no tenía evidencia de que pudiera reemplazarlos, aparte de su especie de creencia divina o mágica de que la técnica de células madre debería funcionar”, dijo Bengt Gerdin, cirujano y profesor emérito de la Universidad de Uppsala que investigó algunas de las denuncias iniciales de mala conducta contra Macchiarini.

Pierre Delaere, experto en tráquea de KU Leuven, comentó que Macchiarini “usó a las personas como conejillos de indias no para ayudarlas, sino para promover su nombre y fama en la comunidad científica y más allá”.

Sin embargo, el médico niega que tuviera la intención de lastimar a cualquiera de sus pacientes. “La intención de hacer daño es la acusación más terrible que se le puede hacer a un médico”, expresó en una conferencia de prensa. Cuestionó, además, que sea el único sentenciado ya que el resto de sus colegas en el centro médico aprobó las intervenciones quirúrgicas.

Macchiarini aún no tiene una fecha de ingreso a prisión, pues sus abogados siguen intentando apelar a su sentencia. (I)