El presidente azerbaiyano, Ilhám Aliev, conmemoró hoy el inicio de la guerra contra Armenia en el enclave separatista de Nagorno Karabaj que tras 44 días de combates concluyó con la victoria de Azerbaiyán, que recuperó gran parte de los territorios controlados por Ereván desde la guerra de 1992-1994.

“Nos movilizamos, fortalecimos nuestro Ejército, la economía del país (...) y cumplimos con honor nuestra misión histórica. Expulsamos al enemigo de nuestras tierras y restablecimos la justicia y el derecho internacional”, afirmó en un discurso televisado a la nación.

El mandatario aseguró que esta guerra devolvió a los azerbaiyanos “su dignidad nacional”.

“Hoy el Estado azerbaiyano es un Estado vencedor. A partir de ahora siempre seremos un pueblo victorioso y un estado vencedor”, recalcó.

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Alíev recordó que la disposición de los azerbaiyanos de morir o vencer, y aseguró que el pueblo apoyó firmemente al Ejército durante la contienda.

“Azerbaiyán restableció su integridad territorial. Solucionamos el conflicto por medios militares, gracias a lo cual la guerra ha quedado atrás y el conflicto de Nagorno Karabaj pasó a ser historia”, afirmó.

El presidente señaló que en Azerbaiyán no existe ningún territorio llamado Nagorno Karabán “y si alguien quiere revivir a ese muerto, que lo haga en su propio país”.

Además, Alíev advirtió a Ereván sobre cualquier intento de tomar revancha respecto a los resultados de la guerra.

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“El fascismo armenio ha sido aniquilado, pero se observan sus manifestaciones. Se trata de una tendencia peligrosa (...) Si vemos que el fascismo armenio alza cabeza, si vemos que surge una nueva fuente de peligro para nuestro pueblo y nuestro estado, le volveremos a romper la crisma al fascismo armenio”, alertó.

Azerbaiyán recordará el inicio de la contienda con un minuto de silencio a lo largo de todo el país y la colocación de la primera piedra del Memorial de la Guerra Patria y el Museo de la Victoria y añadió el mandatario.

Los combates en el Karabaj, enclave montañoso en disputa entre armenios y azerbaiyanos desde 1988, estallaron el 27 de septiembre de 2000 y se cobraron la vida de miles de personas entre civiles y militares.

Armenia controlaba el territorio desde su victoria en el conflicto que estalló con la caída de la URSS, tras lo que entró en vigor un frágil alto el fuego roto en numerosas ocasiones, aunque, con la excepción de la guerra de los cuatro días de 2016, nunca a gran escala.

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En virtud de un acuerdo patrocinado por Moscú que puso fin a la guerra el 10 de noviembre de 2020, Azerbaiyán controla más de dos tercios del territorio del Karabaj, república que proclamó su independencia tras celebrar tres referendos (1991, 2006 y 2017) y que nunca fue reconocida por la comunidad internacional.

Armenia recuerda a caídos en el Karabaj y pide un arreglo justo del conflicto

El primer ministro armenio, Nikol Pashinián, en una visita al panteón militar de Yerablur para rendir homenaje a los soldados armenios que murieron durante el conflicto de Nagorno-Karabaj de 2020, en las afueras de Ereván, Armenia, el 27 de septiembre de 2021. Foto: EFE/Gobierno Armenio

Armenia recordó hoy con un minuto de silencio, oficios religiosos y otros actos conmemorativos a sus cerca de 4.000 caídos en la guerra de Nagorno Karabaj (septiembre-noviembre de 2020) y pidió un arreglo justo del conflicto para una paz duradera en la región.

En un comunicado, el presidente de Armenia, Armén Sarkisián, dijo que “tal día como hoy hace un año comenzó la guerra más cruel de nuestra historia moderna, la segunda guerra de Artsaj”, nombre armenio de Nagorno Karabaj, región enclavada en territorio de Azerbaiyán pero poblada por armenios.

Dicha guerra “se llevó muchas vidas jóvenes. Me inclino ante la memoria de todas las víctimas, sus familiares y amigos”, manifestó el presidente armenio.

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Sarkisián subrayó que aparte de los miles de muertos y heridos que dejó la guerra, muchos armenios continúan retenidos en Azerbaiyán o están desaparecidos.

“Tenemos que poner todo nuestro esfuerzo para la devolución de los prisioneros, la recuperación de los heridos y la búsqueda de los desaparecidos”, señaló Sarkisián, quien agregó que Armenia debe encontrar fuerzas para superar la crisis provocada por la guerra y “seguir adelante”.

También el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, rindió hoy homenaje a los caídos en la guerra con Azerbaiyán al visitar el cementerio militar de Yerablur, donde reposan las víctimas de la contienda y un centro médico, donde reciben tratamiento los heridos en dicho conflicto.

Durante su intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas el fin de semana pasado, Pashinián llamó a reanudar las negociaciones de paz en torno a Nagorno Karabaj bajo el auspicio del Grupo de Minsk de la OSCE, formado por Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea.

“El conflicto de Nagorno Karabaj no puede ser resuelto por la fuerza, necesita un arreglo justo”, afirmó el primer ministro armenio, quien llamó a “reanudar las negociaciones sobre el estatus de Karabaj”.

La piedra angular del conflicto un año después de la segunda guerra entre las dos repúblicas caucasianas es precisamente el estatus del territorio de Nagorno Karabaj, escenario de dos guerras, una en los años 90 que ganaron los armenios y otra hace un año de la que salió victoriosa Azerbaiyán.

En la guerra los armenios perdieron gran parte del territorio que controlaban desde hacía casi treinta años en el Karabaj y sus zonas adyacentes, que reclamaba Bakú.

Azerbaiyán sostiene que la contienda bélica puso punto y final al conflicto y abrió una nueva página en la historia del país en la que no hay lugar para un estatus especial del Karabaj.

Armenia discrepa con esa afirmación e insiste en que el conflicto, que se remonta a tiempos de la desintegración de la URSS, quedará resuelto únicamente después de la concesión de un estatus y garantías de seguridad a la población armenia del Karabaj.

El arreglo definitivo del conflicto está dificultado por la ausencia de negociaciones directas entre Armenia y Azerbaiyán, que se sientan ante una mesa únicamente en el marco del trabajo de un grupo tripartito -con participación de Rusia- para el desbloqueo de las comunicaciones de transporte en el Cáucaso Sur. (I)