La derrota del oficialismo en las elecciones legislativas de Argentina complica la maniobrabilidad del presidente Alberto Fernández en el Congreso, en un escenario de crisis económica que al igual que su antecesor, Mauricio Macri, no puede controlar.

El mercado bursátil en Argentina reaccionó con cautela este lunes, en tanto la cotización del dólar paralelo informal abrió relativamente estable y los bonos con optimismo moderado, luego de la derrota del oficialismo en las elecciones legislativas de este domingo.

En tanto, el índice de riesgo país de Argentina bajaba 1,9 %, a 1.714 puntos básicos y el denominado “dólar blue” (mercado informal minorista) aumentaba un peso, a los 201 pesos por unidad para la venta, luego de haber protagonizado una escalada en las semanas previas a las elecciones.

Tampoco se observó un salto cambiario en el precio del dólar en la plaza formal mayorista, donde las operaciones están muy acotadas por diversas restricciones impuestas por las autoridades argentinas y reguladas por las intervenciones del Banco Central, que avanzó nueve centavos en las primeras posturas de este lunes, a 100,31 pesos por unidad para la venta, recoge Efe.

Publicidad

La principal coalición opositora de Argentina, Juntos por el Cambio -a la que pertenece Macri-, aventajó en votos al oficialismo en los más importantes distritos del país, aunque por un margen muy estrecho en la decisiva provincia de Buenos Aires.

Más de 34 millones de argentinos estaban llamados a elegir en las urnas 127 de los 257 escaños de la Cámara de Diputados -donde ahora ningún grupo tiene mayoría absoluta- y 24 de los 72 del Senado, en el que el oficialismo peronista perderá su holgada mayoría de confirmarse los datos en el escrutinio definitivo que la Justicia Electoral realizará en los próximos días.

Los comicios, los primeros con Fernández como presidente, eran considerados una suerte de plebiscito a sus dos primeros años de mandato, marcados por la gestión de la pandemia y la continuidad de larga recesión que se inició en 2018 -algunos expertos citan desde antes-, cuando restan otros dos años para las siguientes elecciones presidenciales.

Esta cita con las urnas llegó precedida de las primarias de septiembre pasado, en las que ya las listas de Juntos por el Cambio fueron las más votadas en casi todo el país, por delante de las propuestas del Gobierno, lo que generó fuertes tensiones entre el presidente y la exmandataria y hoy vicepresidenta Cristina Fernández.

Publicidad

Esta situación derivó en el cambio de varios ministros y en el anuncio por parte del Gobierno de una catarata de medidas destinadas a mejorar el bolsillo de los sectores más postergados de la sociedad.

Analistas consultados en días previos a la elección comentaron que la relación entre las facciones del presidente y la vicepresidenta están bastante desgastadas, pero pese a la tensión lo más probable es que busquen la manera de permanecer de aliados porque si no se debilitarían más, según medios como BBC y locales como Clarín y La Nación.

Asimismo, estas elecciones también son cruciales para la oposición, para ordenar liderazgos tras la derrota de Macri ante los Fernández en las presidenciales de 2019.

Algo importante mientras un sector de los argentinos culpa a Macri de la situación económica y la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), de 45.000 millones de dólares, que ahora dice Fernández que no puede pagar. Mientras otro sector de la ciudadanía achaca al actual mandatario el empeoramiento de la situación y una mala gestión de la pandemia, lo que ha acrecentado los problemas del país. (I)