Esta semana fue noticia que el polémico presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, amenazara a las personas que no se quieren vacunar contra el coronavirus con arrestarlas e igual vacunarlas. Algo que trajo de nuevo al debate la disyuntiva de si la vacunación debería o no ser obligatoria, dependiendo del país, grupo o trabajo.

Lo más común como respuesta es que debe ser de libre elección y el Estado no tomar esa decisión, pero también se pueden presentar estrategias para aumentar las inoculaciones.

“Si no quiere vacunarse, haré que lo arresten y luego le inyectaré la vacuna en las nalgas”, dijo Duterte, afamado por sus malos modales, la noche del lunes durante un discurso televisado.

Muchos filipinos son reticentes a vacunarse después de la controversia suscitada en 2016 con una vacuna contra el dengue promovida por el Gobierno entre la población infantil y de la que después se supo que aumentaba el riesgo de síntomas severos en pacientes que no sufrieron la enfermedad en el pasado, según Efe.

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Otro lugar en el que buscan ordenar que la gente se vacune es Moscú, capital de Rusia, donde la semana pasada las autoridades anunciaron que inocularán al menos al 60 % de los trabajadores de los sectores de servicios ante la renuencia de la población a vacunarse y el dramático incremento de los contagios de coronavirus.

La falta de voluntad y la ola de contagios que vive llevó a tomar la decisión, según el alcalde de la ciudad, Serguei Sobianin, quien llegó a decir que la vacunación es un asunto personal, pero esta deja de serlo cuando los ciudadanos salen a la calle y se convierten “en coparticipantes del proceso epidémico”.

La medida fue replicada por las autoridades de la provincia de Moscú ya que aunque Rusia cuenta con cuatro vacunas anticovid de producción propia -las bidosis Sputnik V, EpiVacCorona y CoviVac, y la monodosis Sputnik Light- la campaña de vacunación en el país, que comenzó en enero de este año, avanza con lentitud debido fundamentalmente a la renuencia de la población a inocularse.

70% de vacunados para inmunidad de rebaño

Para la doctora Josefina Coloma, investigadora de la Universidad de Berkeley, en California, Estados Unidos, es importante lograr vacunar los más pronto posible a más del 70 % de las poblaciones.

Coloma cuenta que en el país norteamericano hay estados con un alto nivel de vacunación. Por ejemplo, en California están en más del 75 %, pero también hay otros estados o ciudades que tienen un porcentaje entre el 30 % o 40 %.

“Lo que ya se está viendo es que este momento los casos, incluido las severidad y hospitalización, se está dando solamente en los no vacunados... incluso en personas de 19 a 49 años, jóvenes. Esto nos dice que la vacunación sirve y no solo evita hospitalizaciones, sino severidad”, dice Coloma, quien añade que actualmente existe la preocupación de las nuevas variantes, especialmente la Delta, originada en la India, que está produciendo muchos más contagios y su circulación pasó en la última semana del 6 % al 30 %.

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“Las vacunas sí responden a esa variante, pero no tanto como con la variante original... Una persona con esta variante puede contaminar a seis. El peligro en Estados Unidos es que al crecer esta variante con mucha gente no vacunada hace que siga circulando y mutando”, apunta Coloma.

Aceptar cualquier vacuna

Ella cuenta que por eso se debe trabajar para combatir las teorías conspirativas porque todas las vacunas que hay contra el coronavirus y están aprobadas salvan vidas al bajar la mortalidad. Y que toca vacunarse con la que haya y ya en los próximos años se pondrá algún refuerzo con la que se quiera.

También menciona que ha visto como en Estados Unidos empresas de salud han obligado a sus trabajadores a vacunarse y que han tenido que despedir a 150 personas de 150.000 porque no querían.

Una muestra de esto fueron las empresas que gestionan hogares de ancianos en Estados Unidos, que han exigido a su personal vacunarse y para calmar las dudas organizan hasta charlas individuales con un experto médico.

Otro ejemplo, recogido por el Chicaco Tribune, es que un tribunal federal de Texas diera la razón a un hospital de Houston que exigía a los trabajadores que se pusieran la vacuna contra el coronavirus. Esto ocurre cuando en las últimas semanas docenas de hospitales y grupos médicos de diferentes estados como Nueva Jersey, Nueva York o Washington D. C., lo hacen como una medida para mantener un entorno seguro y libre de COVID-19 para los pacientes y los trabajadores.

Personas que han recibido la vacuna contra el COVID-19 alientan a la ciudadanía a inmunizarse

El Gobierno de Francia también obligará a los trabajadores de residencias a vacunarse porque una baja proporción lo ha hecho voluntariamente y es un riesgo para los adultos mayores que están en estos centros.

En tanto, en Colombia ya se tiene planeado vacunar a trabajadores de empresas. No será obligatorio, pero se hará pedagogía para que se entienda la importancia de la vacunación, según el medio Caracol.

Coloma dice que en la universidad donde trabaja la hicieron vacunarse e incluso para asistir a la graduación de su hijo le pedían estar vacuna o hacerse pruebas, lo que ve como algo más caro, ya que se debe hacer varias veces y cuesta, mientras la vacuna es gratis.

No a las teorías conspirativas

Comenta que las razones para no vacunarse solo deben ser médicas, porque tiene algún problema preexistente o porque su médico se lo recomienda, pero no por temor a las teorías que se publican en redes sociales.

En tanto, el doctor Fernando Espinoza, director del Centro de Investigaciones de la UEES, que monitorea las variantes que aparecen en Ecuador, comenta que siempre está la libertad de decidir, pero al mismo tiempo en el sector privado es comprensible que una empresa pueda pedir como requisito la vacunación, además de que tiene maneras para comprobarlo.

“En la mayoría de empresas cuando usted va a contratar le hace un examen de sangre en el que, inconstitucionalmente en Ecuador, se miden muchas cosas e incluso se hacen radiografías para poder contratar a una persona. Y se puede medir la cantidad de anticuerpos y si no tiene para el virus entonces es posible que no lo contraten porque puede poner en peligro a otros en una oficina”, dice Espinoza, quien añade que entonces una persona no vacunada puede llegar a perder oportunidades laborales y su libertad pese a que no lo obligue el Estado y debe pensar en eso, porque también es libertad emplear o no a quienes pueden poner en peligro un área de trabajo.

Viajes de vacunación

Además señala que esas personas a las que le gusta viajar o tienen ilusión de ir a algún destino, deben tomar como un beneficio más la vacunación, puesto que muchos países de Europa y de otros continentes están pidiendo estar vacunados e incluso están creando un carné de vacunación.

Cuánto cuesta viajar a EE. UU. para conseguir una dosis de vacuna contra el COVID-19

Espinoza recuerda que la responsabilidad más grande es que si todos se ponen la vacuna menos morirán y menos se contagiarán.

Los riesgos de vacunarse son menores a corto y largo plazo que tener COVID-19, según los especialistas. (I)