El terremoto de magnitud 7,6 que azotó a Japón este lunes, 1 de enero del 2024, es el más mortífero desde el 2016: al menos 48 personas murieron en el sismo y se cree que puede haber más víctimas atrapadas bajo los escombros.

Entre los fallecidos se encuentran 19 víctimas en la ciudad de Wajima, 20 en Suzu, 5 en Nanao, 2 en Anamizu, 1 en Hakui y 1 en Shiga, todas ellas en la prefectura de Ishikawa, que ha sufrido importantes daños estructurales e incendios.

En cada una de estas ciudades, decenas de personas fueron llevadas al hospital y todavía prosiguen las tareas de rescate, por lo que se espera que la cifra de fallecidos se incremente en las próximas horas.

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En Wajima, la ciudad más cercana al epicentro, 25 edificios se cayeron durante el movimiento telúrico. También se reportó un incendio, producto del derrumbe de uno de los edificios.

Operaciones de rescate en Japón

El primer ministro japonés, Fumio Kishida, dio esta mañana una rueda de prensa en la que dijo que él mismo estará al mando de la gestión del desastre: “Seré el director general, movilizaré a las Fuerzas de Autodefensa, a la Guardia Costera de Japón, a los bomberos y a la policía”.

Pero el mandatario aseguró que está siendo extremadamente difícil que los vehículos puedan acceder a las áreas en el norte de la península de Noto y que el Gobierno ha enviado ya suministros por barco.

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Según las últimas cifras, unas 32.000 personas han sido evacuadas en las prefecturas de Ishikawa, Toyama y otras áreas cercanas, mientras que los servicios de transporte aéreos y trenes locales siguen suspendidos.

Residentes se refugian dentro de un invernadero de plástico tras ser evacuados en la ciudad de Wajima, prefectura de Ishikawa. Foto: JIJI PRESS / AFP

Alrededor de 1.000 efectivos de las Fuerzas de Autodefensa japonesas participan en las operaciones de rescate y más de 46.000 personas permanecen evacuadas en las prefecturas de Ishikawa y Toyama.

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Además, unos 33.000 hogares siguen sin electricidad en las prefecturas de Ishikawa, la más afectada, y la cercana Niigata, donde también se han experimentado cortes de gas y agua en decenas de miles de hogares, además de problemas de conexión en servicios de telefonía fija y móvil.

Afortunadamente, el sismo no causó daños directos a las centrales nucleares del país, en lo que supone su punto más vulnerable frente al impacto de los terremotos. (I)