El accidente cerebrovascular sigue siendo una de las principales causas de discapacidad y muerte en el mundo, pero aún persisten mitos sobre quiénes están realmente en riesgo.

¿Existe un perfil clínico definido o puede afectar a cualquier persona? Felipe de los Ríos, neurólogo y director del Programa para Infartos Cerebrales de Baptist Health Miami Neuroscience Institute lo explica.

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El experto indica que, aunque hay grupos más vulnerables (como adultos mayores con hipertensión, diabetes o colesterol alto), el accidente cerebrovascular no discrimina por edad y cada vez aparece con mayor frecuencia en personas jóvenes.

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Factores como el sedentarismo, el tabaquismo, el consumo de alcohol y el manejo inadecuado de enfermedades crónicas están configurando nuevos perfiles de riesgo.

Además, el especialista abordó el papel limitado de la genética frente al impacto decisivo del estilo de vida, así como la importancia de detectar condiciones silenciosas como la presión arterial elevada.

¿Existe un perfil clínico definido de paciente con mayor riesgo de accidente cerebrovascular o es un mito pensar que solo afecta a ciertos grupos?

Existe un perfil clínico que tiene más riesgo de tener infarto cerebral, sí es cierto, son esas personas mayores, digamos mayores de 55 - 60 años, que tengan factores de riesgo como presión alta, diabetes, colesterol alto, que sean sedentarios. Ese es el perfil que tal vez tiene más riesgo, pero el accidente cerebrovascular puede ocurrir a cualquier edad.

¿Qué características (edad, género, antecedentes familiares) aumentan significativamente la probabilidad de sufrir un evento cerebrovascular?

Puede ocurrir tanto en hombres como en mujeres. Tal vez está aumentado en personas de ascendencia afroamericana. Y si es que las personas tienen antecedentes familiares de accidente cerebrovascular a edades tempranas, podría ser que haya un componente genético que puede aumentar el riesgo, pero eso es una minoría de las personas.

Para la gran mayoría no hay un componente genético tan importante, sino son factores modificables ambientales y estilos de vida. En los últimos años se ha visto un aumento de casos en personas jóvenes.

¿A qué factores se atribuye esta tendencia?

No se sabe al 100 % qué es, si es que hay algo específico que lo esté provocando, pero en efecto esa tendencia es correcta, está ocurriendo en personas jóvenes. Pero lo que sí se está viendo es que los factores de riesgo vasculares tradicionales, presión alta, sedentarismo, diabetes, colesterol alto, está ocurriendo y se está encontrando cada vez más frecuente en adultos jóvenes.

¿Qué papel juega el estilo de vida en la construcción de este perfil de riesgo?

Mucho. El estilo de vida tiene mucho que ver. Entonces, si la persona es sedentaria, si fuma, si toma alcohol en exceso, si utiliza sustancias de recreación, que es otro componente de cómo aumenta el riesgo en adultos jóvenes, si tiene diabetes, colesterol alto, etcétera, y no lo maneja, todo eso va a aumentar el riesgo.

¿Cuáles son las enfermedades preexistentes que más predisponen a un accidente cerebrovascular y por qué?

La enfermedad preexistente más común vendría a ser la hipertensión. Esta enfermedad es común, es bien prevalente en la sociedad. A veces no produce muchos síntomas al inicio y puede estar sin detectar por muchos años y causa un daño, un envejecimiento acelerado de las arterias.

¿Hasta qué punto la genética influye frente a los hábitos en el desarrollo de estos eventos?

La genética puede estar involucrada en alrededor de un 20 % de los casos de infarto cerebral, en promedio, probablemente un poco menos inclusive, pero la genética puede predisponer o aumentar un poco la probabilidad de que la persona desarrolle un infarto cerebral. Pero ese riesgo se ve modificado por los estilos de vida y qué es lo que hace la persona durante su vida para mantener sano su cuerpo y sus arterias.

¿Se puede hablar de un paciente silencioso? Es decir, personas sin síntomas evidentes pero con un alto riesgo. ¿Cómo detectarlos?

Sí, bueno, la presión alta es, tal vez, el ejemplo más clásico de esto, donde la persona tiene esta condición que no produce muchos síntomas, que puede ir siendo no tratada por muchos años, que va acelerando el envejecimiento de las arterias a lo largo del tiempo.

Y si es que uno no se mide la presión o no hace caso, digamos, a esos valores elevados en la presión arterial, va a aumentar el riesgo de tener enfermedad cerebral y cardíaca a lo largo del tiempo.

¿Qué errores comunes cometen las personas al evaluar su propio riesgo de sufrir un derrame cerebral?

Creo que las personas muchas veces tienden a minimizar cuál es el riesgo de esta enfermedad, especialmente porque muchas veces las personas se están sintiendo bien.

Digamos, esto no es que la persona pues tenga fatiga o no pueda hacer su día a día. No, las personas están viviendo su vida, que es una vida muy ajetreada hoy en día y con poco tiempo para uno mismo, y no están tomando el tiempo de invertir en su propia salud. Y entonces estas condiciones permanecen sin detectar por muchos años.

Entonces lo que uno puede hacer es tomar conciencia, tomar conciencia de que todos vamos a pasar por un proceso de envejecimiento, esperemos, si tenemos la suerte de envejecer. Y si es que uno toma las precauciones ahora e invierte en su salud, entonces va a tener muchos más años de vida sana para disfrutar como lo está haciendo ahora, y no muchos años de vida con enfermedades crónicas.

¿Cómo deberían cambiar los chequeos médicos, según el perfil de cada paciente para prevenir a tiempo?

Si en los chequeos básicos se van notando que existen factores de riesgo que se están desarrollando, por ejemplo, tener resistencia a la insulina o prediabetes (que está más cercano a los valores normales y no llega a ser diabetes, sino que está en ese rango intermedio) entonces hay que hacer chequeos más continuos, hay que ver de cambiar los estilos de vida, hay que ver de ayudar a bajar de peso, si es que hay sobrepeso.

Si es que en los chequeos uno ve que está teniendo presión alta elevada, pero no llega a tener hipertensión, entonces hay que hacer los chequeos tal vez un poco más continuos para detectar temprano, una vez que se haga un cambio y se requieran pues hacer terapias un poco más agresivas como tomar pastillas, no solamente dieta y ejercicio.

Entonces sí, el perfil de la persona y cómo están controlados sus factores de riesgo, así como sus antecedentes familiares, va a determinar qué tan seguido es necesario hacer controles.

Y si una persona no presenta factores de riesgo aparentes, ¿qué tan importante sigue siendo la prevención?

Claro, eso es muy importante entenderlo. El envejecimiento va a ocurrirnos a todos, o sea, nadie tiene acceso a la fuente de la juventud y todos vamos a pasar por un proceso de envejecimiento. Eso es inevitable para las personas que van a vivir.

Entonces, lo que uno puede tratar de hacer es asegurarse la mejor probabilidad que uno puede de mantener su cuerpo lo más sano posible para que ese proceso de envejecimiento sea lento y no sea un proceso de envejecimiento acelerado.

Entonces todos, todos podemos hacer esto, todos podemos asegurarnos de hacer ejercicio regular, de comer bien, de evitar el tabaco, de evitar el alcohol, de dormir bien, de manejar el estrés. Eso es algo que todos podemos hacer y que todos deberíamos de hacer como algo del día a día. (I)