Antes de la llegada del COVID-19 los índices de sobrepeso y obesidad ya eran alarmantes en las 24 provincias del Ecuador. Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), solo Napo tenía una tasa inferior al 50% en sobrepeso y obesidad en 2019. Pero en El Oro o Guayas la prevalencia era mayor al 60%. Galápagos, con 76%, tuvo el mayor índice del país.

Seis de cada diez adultos ecuatorianos tienen exceso de peso o son obesos y se prevé que hasta el 2030 el número de fallecidos por estas condiciones ascendería a 35.671 por año en el país, 13.000 más que la cifra actual, determinó el estudio.

Sin embargo, estos índices empeorarían por el confinamiento, el teletrabajo, la teleducación, restricciones como el cierre de gimnasios y parques y la mala alimentación provocados por la pandemia, afirman especialistas.

La nutricionista Sussy Corral ha palpado esta situación en su consultorio. Ella volvió a recibir pacientes de manera presencial, con protocolos de bioseguridad, desde mayo del año pasado. Cuenta que hubo personas que subieron de peso y se les dispararon los índices de grasa, sal y azúcar en la sangre. Varias de ellas ya tenían enfermedades previas como diabetes e hipertensión.

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“Desde mayo hasta la actualidad el 70% de los pacientes que he atendido había subido de peso, aumentado el tejido adiposo, la grasa visceral, colesterol, triglicéridos. A muchos los había tratado antes (de la pandemia) y todos los avances logrados en 2019 e inicio del 2020 se perdieron”, dice.

Con esto concuerda la también nutricionista Lourdes Fariño. Indica que el teletrabajo es uno de los factores determinantes. Para la especialista, la nueva figura laboral ha distorsionado la estructura que tenían las familias. Los padres deben lidiar con sus hijos, la teleducación o quehaceres y no hay una real separación entre la casa y la oficina.

Todo lo hacen al andar. Esto crea una situación de mucho estrés que afecta la alimentación. Hay personas que pasan todo el día frente a un computador y en escritorios que no son adecuados. Entonces preparan (o compran) comidas rápidas. No hay tiempo para establecer un menú familiar”, dice.

La especialista afirma que antes de la pandemia los ecuatorianos le daban poca prioridad al ejercicio y ahora, con el cierre de parques, gimnasios y la obligación de quedarse en casa, esto empeoró: “Antes ya había altos niveles de sedentarismo, ahora con la pandemia es mucho más. Los nutricionistas estamos viendo con preocupación que el cuadro de la obesidad se va agravando”.

Si bien los datos y las estadísticas indican que el sobrepeso y obesidad ganan terreno en el país, la percepción ciudadana es otra. Según una encuesta realizada por Click Report, en enero pasado, el 79% de los ecuatorianos consultados cree que su alimentación diaria es saludable. Además, solo el 30% dijo conocer a alguien con obesidad.

Esta falsa percepción de comida saludable viene de mantener hábitos alimentarios enseñados por nuestros padres o abuelos, dice el cirujano bariátrico Oliver Toala: “Estamos acostumbrados a comer sopa, un segundo (arroz y algún tipo de proteína) y un jugo con azúcar o gaseosa. Si no almorzamos eso, sentimos que no hemos comido”.

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Añade que también hay una sobreproducción de alimentos procesados que son altos en azúcares y niveles calóricos, pero poco nutritivos: “Estos alimentos también tienden a ser baratos y fáciles de comer, por eso la obesidad y el sobrepeso impacta más en las clases sociales pobres”.

Corral indica que los alimentos altos en azúcar tienden a generar una sensación de placer y mucha gente encuentra en ellos un escape de toda la situación que actualmente se está viviendo: “Les he dicho a pacientes que en vez de comer papas fritas se coman una manzana, pero me contestan que la fruta tienen que lavarla, pelarla y que incluso se esfuerzan más en masticarla. Aunque parezca increíble esas son las respuestas que escucho”.

Seis de cada diez adultos ecuatorianos tienen exceso de peso o son obesos.

No hay excusas para no ejercitarse

El sedentarismo también es un problema. María Vallejo subió cinco kilos en 2020. Ella lo atribuye al teletrabajo y al miedo que tiene de contagiarse del COVID-19 en gimnasios o parques. Además, acepta que sus consumos a través de las apps de comida rápida han aumentado. “No tengo tiempo para cocinar, trabajo doce o catorce horas al día”, afirma.

Sin embargo, Adriana Lastra, entrenadora personal y especialista en nutrición deportiva, indica que estar en casa no debe ser una excusa para no ejercitarse. Recomienda caminar por la vivienda y aprovechar las escaleras para subirlas y bajarlas por 10 a 15 minutos todos los días, saltar la cuerda o jugar con la mascota ayuda a quemar el exceso de grasa.

Concuerda en que la alimentación es fundamental. Recuerda que el COVID-19 afecta más a personas con sobrepeso u obesidad, de allí la importancia de cuidarse aún más. Un estudio publicado en The Lancet determinó que la obesidad agrava el pronóstico de coronavirus en jóvenes. Si el paciente presenta sobrepeso, la enfermedad le puede afectar tan negativamente como a una persona de 60 o 70 años.

Lastra recalca que el sobrepeso y la obesidad ya afectan a los niños y adolescentes en el país. Según el PMA, el 9% de niños de entre 0 y 4 años padece sobrepeso u obesidad. Los índices aumentan a 31,2% en infantes de entre 5 y 11 años y a 27,7% en el grupo de 12 a 19 años.

El hijo de Gissela tiene 9 años y presenta obesidad. Ella cuenta que el problema se ha agravado con las clases virtuales. El niño solía tener actividad física en su centro de estudios, pero ahora no sale de casa: “Hemos ido a especialistas y hemos tratado de seguir con una dieta, pero con el teletrabajo tampoco puedo cocinar lo que quiero. Además, tenemos una tiendita en la casa y mi hijo suele comerse las galletas o golosinas a escondidas”, dice Gissela.

De hecho, Toala confirma que cada vez son más las personas menores de 20 años que son sometidas a cirugías bariátricas para bajar de peso en Ecuador: “Se las realiza para salvarles la vida. Está muy bien que las autoridades luchen contra la desnutrición, pero también deben extremar esfuerzos para bajar el sobrepeso y la obesidad”, dice.

Se estima que en el mundo hay 2.000 millones de personas con sobrepeso y más de 650 millones tienen obesidad, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto significa que aproximadamente el 40% de la población mundial tiene problemas con su peso corporal.

Estas alarmantes cifras llevaron a la OMS a tratar la obesidad como una pandemia. Aunque esto no ha logrado que las cifras disminuyan. Otro de los aspectos preocupantes del exceso de peso son las patologías asociadas que puede desarrollar una persona.

Según el Instituto de Estadística y Censos (INEC), cinco de las diez principales causas de muerte en Ecuador se relacionan con estos malos hábitos alimentarios. Entre ellas tenemos las enfermedades isquémicas del corazón, hipertensivas y la diabetes.

Antes el trabajo era forzado y de campo por lo que se ingerían muchos azúcares, pero eso ya no es así. La mayoría trabajamos en oficina y no necesitamos ingerir demasiadas calorías al día. Hay que dejar de poner excusas para comer de más”, dice Corral.

Entrenadores dan sus clases en redes sociales

Con videos en vivo en Instagram, Facebook o YouTube entrenadores personales tratan de motivar a las personas a bajar de peso en el país. Es la forma de enfrentar los cierres de gimnasios o la poca afluencia de usuarios a estos centros por la pandemia.

Adriana Lastra, entrenadora personal y especialista en nutrición deportiva, usa sus redes sociales para impartir rutinas y consejos de nutrición. Además, motiva a las personas con retos o desafíos diarios.

También hay gimnasios y entrenadores personales que llevan pesas y máquinas de ejercicio desinfectadas a domicilio para que luego las personas se conecten, previo pago, a sesiones privadas de Zoom. (I)