Una cena en pareja, un almuerzo o una reunión de amigos son ocasiones perfectas para disfrutar de un buen vino en el Día del Amor y la Amistad, que se conmemora el 14 de febrero.

La clave es hacer una selección adecuada para que esta bebida sea un complemento de ese momento especial.

Omar Monteros, profesor de la Universidad San Francisco de Quito, es experto en vinos y enumera lo que se debe tomar en cuenta a la hora de comprar una botella.

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1.- El tipo de vino depende de a qué hora se tomará y de lo que se va a comer

El menú determina el tipo de vino que se escoja, al igual que si es en la tarde o en la noche. A la hora del almuerzo, cuando se ingiere comida fresca lo más conveniente son los vinos rosados espumantes o blancos que son secos, frescos, frutales. “Son sabores ricos para esa hora, acompañado de una ensalada de mariscos con rúcula, tomate cherry, ese tipo de comida”, asegura.

Si es carne de res, el más adecuado es el vino tinto de la cepa pinot noir (variedad de uva), que también va con el pollo o los mariscos. “Es adaptable para todo tipo de carnes”.

Al final de la tarde van bien los denominados vinos de media tarde, como los rosados acompañados de aceitunas o quesos. “El espumante es para todo tipo de horarios. Se puede tomar en un brunch (refrigerio) a las once de la mañana, al mediodía, la media tarde o para la noche. En un clima como el de Guayaquil quién no se tomaría uno viendo el río en el malecón. Es superimportante que los vinos blancos, rosados o espumantes estén a una temperatura de 6 o 7 grados centígrados. Lo ideal de los tintos es de 14 a 17 grados, que es cuando tienen toda su potencia”.

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Si continúa la reunión ya más de noche se puede seguir con vinos preferiblemente jóvenes, no muy fuertes porque si se toma en demasía puede ocasionar un dolor de cabeza o malestar, dice el experto. “De un año o dos de antigüedad un vino tinto del 2020, 2021 o 2022 irá muy bien. Si es blanco o rosado, normalmente no tienen más de tres o cuatro años porque de lo contrario ya pierden su fuerza y vitalidad en cierta manera”.

Los tintos de 4 o 5 años sirven para una cena, pero si se quiere continuar siempre es recomendable los más jóvenes para que no se tengan estragos, indica Monteros.

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2.- Observar la información de la etiqueta en la botella para comprar el adecuado

El tipo de uva o cepa y la denominación de origen son datos importantes que se deben verificar para adquirir, según el gusto de cada paladar.

El grado de alcohol en los tintos casi no varía y va entre los 13,5 y 14,5 grados. Los blancos, entre los 11 y 12 grados. “La diferencia no es mucha. Toda bebida alcohólica a la larga marea”.

La uva blanca (vinos blancos chardonnay) va bien con sabores que tengan cremosidad, mantequilla y cítricos.

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La cepa sauvignon blanc se acompaña con ensaladas frescas que tengan algo de queso, mariscos y hasta un ceviche, afirma Monteros.

La cabernet sauvignon es un vino tinto más potente, por eso es una uva muy recomendada para las carnes rojas asadas de fuerte sabor.

3.- El precio del vino ayuda a fijar la calidad de lo que se va a tomar

“El valor es superimportante porque ayuda a ver su calidad. Se puede comprar uno de $ 30, pero no necesariamente debe gustar. Y no es porque sea de menor precio y lo venden en $ 30, sino porque el tipo de vino que buscaba no era el que compré en ese momento”, asegura Monteros.

Los más baratos (hay desde $ 3) son de mesa y vienen bien mezclados con hielo o agua con gas, también sirven para cocinar. “Siempre recomiendo un vino de entre $ 12 y $ 16, un nivel medio y encontrarás vinos muy buenos de excelente calidad. Si quieres hacer un buen regalo, hay de entre $ 20 y $ 30, el mejor nivel. Los de mayor costo ya son de una calidad espectacular”.

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4.- ¿De Argentina, Chile, Italia, Francia o de Ecuador?

Hay diferencias entre los vinos europeos y los del Nuevo Mundo (procedentes del continente americano). Los primeros son menos potentes que los segundos en los vinos blancos y tintos.

“La tierra, el clima, el tipo de cosecha, de fermentación, todo influye. Si quiero envejecer mi vino en un barril de madera nueva, le dará una potencia. En cambio, los franceses maduran sus mejores vinos en barriles usados”, indica Monteros.

Lo recomendable es probar y escoger al preferido. En Argentina y Chile se encontrarán vinos un poco más potentes con mucha fruta. En España son más secos, con menos fruta.

En gastronomía hay un dicho, agrega Monteros. “El mejor vino es el que a uno le gusta, no el que me vendan en $ 100 o en $ 300. No es el precio, sino el gusto. Puedo comprar uno de $ 20 y me gustará mucho más que el de $ 100 porque tiene el cuerpo que necesito, va con las carnes que consumo”.

Los de Ecuador, afirma Monteros, son muy buenos como los de la península de Santa Elena. “Uno blanco chardonnay ecuatoriano ganó como el mejor vino blanco del hemisferio sur ante Sudáfrica, Australia, Argentina, Chile y todos los países de esta parte del mundo que participaron. Obtuvo doble medalla de oro, mira allí la calidad que tiene. Lo único es que tienen un alto precio comparado con los costos de Europa porque la producción siempre es más pequeña”.

El consumo de vino en Ecuador es pequeño si se compara con Argentina y Chile. “Hace cuatro años hice un estudio y cada ecuatoriano consumía un promedio de dos botellas al año. Chile, 8 o 9, y Argentina, 25″. (I)