Bianca Dáger, lideresa en sostenibilidad y fundadora de Setenta-Treinta, fue panelista del Foro Azul que organizó Diario El UNIVERSO el pasado 27 de noviembre.
En su intervención indicó que el concepto de economía azul, que se basa en la sostenibilidad, en el aprovechamiento de los recursos marinos, también debe incluir al sector pesquero artesanal.
“Es vital juntar la urgencia con la necesidad y la factibilidad económica. La economía azul es factible donde convergen estas tres cosas”, dijo Dáger.
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Pone de ejemplo al proyecto Corredor Azul, que se concentra en las primeras ocho millas náuticas del país. La iniciativa ve a la conservación no como el fin, sino como un medio para la prosperidad de las comunidades.
Se encarga del perfil costero del país, contando los pescadores artesanales como aliados para los planes de manejo (restauración), sino también pesqueros, con un enfoque responsable hacia los recursos marinos.
“Cuando no se generan las condiciones, cuando tal vez hay reglas en la normativa pero muy poca capacidad de control, lo que vivimos es una fiesta. Eso es lo que está pasando en nuestras primeras 8 millas, donde ya los pescadores artesanales dicen que hay especies que eran abundantes y hoy ya no se encuentran”, señaló Dáger.
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“La filantropía juega un rol importante para generar data, de tener los primeros pasos” para el sector pesquero artesanal, que no es igual de atractivo para la banca al momento de dar créditos como el sector industrial, aunque esto estaría cambiando, según Dáger, a medida que el sector artesanal y los proyectos de conservación se vuelven propuestas más atractivas para el capital privado.
Además, Dáger detalló que una posibilidad sería que los sectores pesquero y camaronero paguen a organizaciones conservacionistas por sus actividades como parte de un esfuerzo de economía azul. “Veo cuatro oportunidades: la modernización del sector pesquero artesanal, utilizar la naturaleza como infraestructura, descarbonizar las cadenas de valor pesqueras y carreras técnicas para pescadores”, puntualizó.
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A su vez, los artes de pesca usados por las embarcaciones deberían estar diseñados para especies en específico y evitar capturar fauna marina amenazada de forma incidental.
La gobernanza y las acciones coordinadas con la comunidad son importantes, dijo Dáger y agregó que el componente humano de los proyectos usualmente es el más difícil de tratar.
Capacitar a las comunidades para que sean expertas en monitoreo también es esencial, concluyó Dáger. (I)





















