Actualmente proliferan en internet las dietas para bajar de peso. Muchos son los consejos. Si bien varios especialistas comparten sus conocimientos, hay información falsa o que puede provocar daños a la salud.

Dos de las dietas que están de “moda” y tienen impacto en las redes sociales son el ayuno intermitente y la cetogénica (conocida como keto), pero ¿realmente funcionan?

La nutricionista Sussy Corral indica que en el caso del ayuno intermitente es una estrategia alimentaria que no cualquier persona la puede aplicar. Alguien con colitis, gastritis o que sufre de trastornos de conducta alimentaria no es candidato para este sistema.

Además, indica Corral, la Organización Mundial de la Salud todavía no reconoce a este método como un tratamiento para bajar de peso.

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En tanto que la dieta keto fue creada para tratar pacientes con epilepsia o diabetes tipo II, ya que se eliminan muchos carbohidratos, incluso verduras y granos, y se aumenta la ingesta de grasas y proteínas.

Esta dieta se ideó para tratar temas neuronales, pero se volvió popular porque los artistas de cine internacionales la usan para bajar de peso, pero no cualquiera la puede hacer. No se puede intentar aplicarla abiertamente sin la guía de un profesional”, indica Corral.

Varias personas que han realizado la dieta keto, sin la asesoría de un médico, han llegado al consultorio de Corral con las enzimas hepáticas elevadas, con colitis “horrorosas” y diarrea.

Adriana Lastra, experta en nutrición deportiva, añade que antes de pensar en dietas, las personas deben mejorar su relación con la comida y realizar cambios “inteligentes”, como preferir agua a gaseosas.

Para mí ninguna persona puede ayunar porque considero, por ejemplo, que el desayuno es la comida más importante del día. Actualmente vemos que muchos adolescentes aplican estos métodos, pero están en una etapa de sus vidas donde deben alimentarse mejor”, dice.

Corral y Lastra coinciden en que lo mejor que puede hacer alguien que busca bajar de peso es consultar con un profesional para no generar problemas de salud a largo plazo. (I)