A la estación El Recreo llegaban unidades de otros cantones, como Mejía. La avenida Maldonado, llena de vehículos, lució menos congestionada.
Antes de las 07:00 de este martes, Janet se bajó de una de esas unidades e indicó que esperó casi una hora para llegar a El Camal desde Cutuglagua y hubo mucha gente. Contó que suele transportarse en Transplaneta, pero no hubo.
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“Venimos muy apretados”, dijo. Ella tenía la esperanza de que en horas de la tarde haya movilización, pero deberá cerrar su negocio de frutas y legumbres más temprano. Suele salir de su casa a las 04:30, pero este martes lo hizo pasadas las 05:00. Esperó casi una hora. Pagó $ 0,35.
“No hay buses; no hay nada” fueron algunas de las frases que se replicaron entre usuarios del transporte urbano de Quito al ver que los buses no salieron desde tempranas horas a prestar su servicio este martes.
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Si bien se había anunciado que no iba a haber movilización, el transporte desde parroquias sí hubo, lo que permitió que gente desde sitios como el valle de los Chillos llegaran a la capital, aunque ahí empezó el inconveniente para los que pudieron llegar.
En La Marín, la gente esperaba alguna unidad, pero no había. Personas decían frases como “Estoy esperando; no había buses azules”.
Otra alternativa era ir en taxi o caminando.
La falta de buses hizo que la gente llegara tarde a sus actividades.
En el Playón de La Marín opera el Corredor Central Norte, un servicio concesionado al sector privado que va por la ruta La Marín y hasta La Ofelia. Ahora lució con fila de gente, pero sin unidades.
Hubo personas que dijeron que iban a llegar a sus destinos, en el norte, como sea, en taxi o en bus. Incluso algunos no descartaron, en caso de tomar un taxi, compartir el pago, ya que llegar por ejemplo a la avenida Naciones Unidas podría tener un costo de $ 4.
Los dirigentes del transporte urbano adujeron que debían reducir su operación entre las 08:00 y las 19:00 tras la eliminación del subsidio a los combustibles, y buscan que el Municipio capitalino les entregue una compensación, tal como lo hace con la Empresa de Pasajeros que administra el Ecovía y el Trolebús.
Fue así que el primer día de la restricción de operación del transporte urbano de Quito causó inconvenientes y molestias a los usuarios.
En sectores estratégicos del sur, centro y norte, como Guajaló, El Recreo, La Marín o Naciones Unidas, hubo gente a la espera de buses en la calle o en las paradas habituales.
En la capital hay unos dos millones de viajes en el transporte público; alrededor de 1′500.000 los ofrecen el servicio de buses convencionales de color azul y más de 500.000 en el sistema municipal que comprende Ecovía, Trolebús y Metro.
Impacto en actividades diarias y otras opciones
Por el toque de queda en Quito, el horario de ingreso a las unidades educativas de la jornada vespertina cambió a las 07:45, lo que hizo que aquellos que no tienen recorridos escolares esperen alguna unidad. En las empresas no hubo opciones o alternativas para sus trabajadores.
En el sector de Guajaló, en el extremo sur, hubo críticas de los usuarios pues mencionaron que restringir la operación hace que exista una incomodidad y pidieron a las autoridades que haya acuerdos.
Además algunos vehículos particulares intentaron llevar a la gente.
El sistema Metro, pasadas las 07:00, lució lleno y para subirse a algún tren la gente tenía que esperar alrededor de diez minutos.
En el norte de la ciudad, las avenidas Naciones Unidas y Amazonas, sector Iñaquito, lucieron sin unidades de transporte de color azul, lo que hizo que la gente tomara buses al salir del Metro. (I)