La virtualidad, el manejo de apps, videojuegos y redes sociales son algo muy cotidiano entre la mayoría de los adolescentes en Ecuador. Manejan tan bien estas plataformas digitales que en ocasiones se confían y piensan que todo lo que ven es real o seguro. Esta característica los hace propensos a los estafadores.

Viviana León, de 17 años, comenta que hace dos meses vio un anuncio en Facebook, la red social más usada en el país, sobre una beca para una universidad internacional. Dio clic y el enlace la redireccionó a una página web “tan seria” que parecía oficial. Sin embargo, para acceder al beneficio académico le pedían un “único pago” de $300. Lo podía realizar a través de una tarjeta de crédito o depósito en un número de cuenta de un banco local. Esto llamó la atención de la adolescente.

Buscó las cuentas oficiales en redes sociales de la universidad y les envió un mensaje directo con las capturas de pantalla de la oferta. El centro de estudio le afirmó que ellos no habían publicado tal convocatoria y que el portal donde se anunciaba no pertenecía a la institución. Viviana denunció el perfil de la cuenta falsa en Facebook.

En tanto, Ramiro Estupiñan, de 17 años, cuenta que estaba revisando su perfil en una plataforma de empleos local cuando le llegó una alerta sobre una oferta de una empresa grande y reconocida del país. En el anuncio se afirmaba que se necesita personal sin experiencia para distintos puestos, desde recepcionistas hasta community manager. Además, ofrecía salarios “acorde al mercado”. Ramiro dudó porque afirma que ha visto ofertas parecidas y al final son empresas de call center o venta de productos por teléfono que buscan reclutar jóvenes.

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Luego la empresa sacó un comunicado oficial en sus redes sociales y desmintió esos anuncios”, afirma.

De hecho, hay ofertas laborales con el logotipo de EL UNIVERSO que circulan, desde el año pasado, en las redes sociales y plataformas de empleo que son falsas. En estos anuncios se indica que se necesitan recepcionistas o “personal” para atender llamadas. Este Diario, en varias ocasiones, ha aclarado que estos anuncios son falsos.

En bolsas de empleo se muestran anuncios falsos con el logo de EL UNIVERSO. Foto: Cortesía

Los delitos informáticos van en aumento en Ecuador, según las denuncias presentadas en la Fiscalía, desde antes de la pandemia. En el 2017 se registraron 8421 casos; subieron a 9571 y 10 279 en 2018 y 2019. La tendencia se mantiene al alza. Los estafadores buscan robar dinero o los datos personales de las víctimas para comerte otros delitos, dice Cecilia Patroni, security research de la compañía ESET.

Y, actualmente, los ciberdelincuentes se están concentrando en los adolescentes. Hay cinco estafas comunes dirigidas a este grupo etario:

Estafas en las redes sociales

Los delincuentes envían enlaces de artículos sensacionalistas con titulares impactantes sobre celebridades u otros temas. Sin embargo, cuando el usuario hace clic en dicho enlace es redirigido a un sitio web malicioso. También buscan robar sus cuentas en plataformas de videojuegos (especialmente Fortnite, ya que a medida que se pasan los niveles se van comprando ítems y la cuenta va tomando valor) o sus perfiles en Instagram y TikTok para cometer otras estafas o abusos.

La gente debe entender que actualmente las cuentas de los chicos tienen valor en el mercado negro”, dice Patroni. Según la especialista, una cuenta robada de Instagram se puede vender hasta en $15 o se comercializan “packs” que constan de diez perfiles por más de $200. Ahora, si esa cuenta tiene más de 3.000 seguidores el valor aumenta considerablemente y se venden por miles de dólares. En tanto, las cuentas de Fortnite con ítems especiales se ofertan por encima de los $40. Estos precios también se aplican para la mayoría de países de Sudamérica.

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Las cuentas de redes sociales son adquiridas en el mercado negro para fines comerciales. Hay personas que pagan por tener perfiles con un número determinado de seguidores. A la cuenta robada, que luego es vendida, solo se le cambia el nombre y el comprador se queda con el número de seguidores.

Además, los estafadores pueden intentar contactar a sus víctimas a través de mensajes en los que se invita a participar en concursos o sorteos, pero el enlace compartido redirigirá al adolescente a un sitio web fraudulento que infectará sus dispositivos con malware o tratará de sustraer información confidencial.

Estafas de becas

Los estafadores intentan aprovecharse de los estudiantes que buscan este tipo de ayuda financiera creando falsas becas, las cuales pueden adoptar diversas formas. Por ejemplo, estos fraudulentos programas de becas a menudo solicitarán que el interesado pague una “tasa de registro” o “predepósito”.

Además, la estafa puede consistir en una beca que la persona ganó a través de un sorteo. En este caso también se solicitará al estudiante que pague una “tasa de procesamiento” o una “tasa de desembolso” justificando este pago debido a los costos por impuestos.

Estafas laborales

Para dirigirse a los jóvenes que buscan empleo, los ciberdelincuentes crean falsas ofertas laborales que suelen parecer demasiado buenas para ser verdad. Los estafadores publican estas ofertas en bolsas de empleo legítimas y, por lo general, ofrecen puestos que le permitirán trabajar desde casa y ganar un sueldo considerable.

Sin embargo, el objetivo final es obtener información personal de las víctimas para luego utilizar estos datos en diversas actividades ilícitas, como abrir cuentas bancarias a nombre de sus víctimas o usar sus identidades para falsificar documentos.

Grandes descuentos en artículos y productos

Los estafadores intentan ofrecer marcas y productos que les resulten atractivos como zapatos deportivos de edición limitada, ropa de marcas lujosas, o falsas tiendas en línea.

El engaño consiste en crear un sitio web minorista falso que ofrece una amplia variedad de estos productos. Una vez que alguien realiza una compra en estos sitios recibirá un producto de imitación o puede que no reciba nada. Y si la víctima compartió datos de su tarjeta de crédito, los ciberdelincuentes acumularán cargos y tratarán de conseguir todo el dinero que puedan de la cuenta bancaria.

Estafas románticas

Los estafadores no solo se limitan a los sitios de citas, a menudo buscan a sus víctimas en las redes sociales y se comunican con ellos a través de mensajes privados. El engaño se basa en hacerse pasar por una persona que la víctima considere atractiva. Luego, el o la estafadora construirá un vínculo de confianza con su víctima hasta lograr su objetivo final: robarle dinero.

En algunos casos los ciberdelincuentes utilizan tácticas de manipulación como solicitar fotos íntimas para luego extorsionar a las víctimas para que paguen dinero, amenazando con revelar estas fotos a sus seres queridos y al público en caso de no pagar.

¿Cómo protegerse?

  • Si se encuentra una oferta de trabajo que suena tentadora, pero se tiene dudas al respecto, realizar una búsqueda rápida en la web de la empresa que ofrece el supuesto trabajo para ver si surge algo sospechoso. Además, no se debe brindar información personal para propósitos salariales, a menos que ya se haya firmado un contrato.
  • Asegurarse de verificar si la organización que ofrece una beca es legítima realizando una búsqueda en la web o comunicándose directamente con sus oficinas.
  • Al encontrarse con productos de edición limitada a un precio muy bajo se debe consultar directamente al fabricante e investigar para chequear su autenticidad.
  • Para las estafas románticas, si un extraño está tratando de iniciar contacto y luego de unos pocos mensajes comienza a profesar su amor, ya es una alerta. Una búsqueda rápida de las imágenes en reversa de esta persona debería ser suficiente para descubrir si se están haciendo pasar por alguien o no.

Robo de datos bancarios

Actualmente los delincuentes en Ecuador han mejorado sus tácticas para tratar de conseguir usuarios y contraseñas de las cuentas bancarias de sus víctimas. José Alvarado cuenta que en este mes de junio le han llegado varios correos electrónicos donde supuestamente su banco le notifica que su cuenta está bloqueada y que solo tiene 12 horas para habilitarla accediendo a un link.

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José llamó inmediatamente a su banco y consultó por el correo. El operador le informó que su cuenta estaba activa y no registraba ningún inconveniente: “Entonces ingrese al link del correo y me envió a un sitio que parecía el del banco. Me pidió usuario y contraseña. Puse datos falsos y me salió un mensaje diciendo que el proceso se realizó con éxito. Ya luego me di cuenta que la URL (dirección web) no era la del banco”.

José Alvarado ha recibido varios correos electrónicos "alertando" sobre un bloqueo de su cuenta bancaria, pero el anuncio es falso. Foto: Cortesía

En tanto, Ana Mora relata que el 26 de mayo pasado le llegó un mensaje de texto a su celular de su banco. Se mostraba el código seguridad solicitado para permitir una compra en línea con su tarjeta de débito. De inmediato ingresó a su cuenta a través de la banca virtual y vio registros de varias compras pequeñas de ítems para videojuegos que no pasaban de los $8, pero que el banco las había bloqueado, ya que no se ingresó el código de seguridad que llegó a su móvil.

“Llamé al banco y me dijeron que registraron esas compras, pero que no se puso el código y la transacción se canceló. Me dijeron que delincuentes probaron si mi cuenta tenía ese sistema de SMS. Si la compra se autorizaba, hubiesen hecho una compra mayor”, afirma. Ana bloqueó su tarjeta de débito.

Un mensaje de texto enviado por su banco alertó a Ana Mora que intentaron hacer compras con su tarjeta de débito. Foto: Cortesía

Observar que las URL estén bien escritas, preferiblemente que las personas las escriban de forma directa en el navegador, no perder de vistas las tarjetas de débito o crédito cuando se realiza una transacción en un local y no acceder a las cuentas bancarias a través de links que llegan a los correos electrónicos, recomienda Patroni.

Además, aconseja activar en perfiles de redes sociales, cuentas de videojuegos o correos electrónicos la verificación de dos pasos, es decir, además de la contraseña se debe ubicar el número celular o, con la ayuda de una app móvil, generar códigos de único uso, sistema parecido a un token bancario. “Solo con una contraseña ya no alcanza”, señala. (I)