TUCÁN

Los delegados del Gobierno no logran persuadir a los dirigentes de la transportación y el comercio internacional de Carchi, tras cuatro reuniones efectuadas en menos de una semana.

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Los motoristas y la cadena logística del comercio binacional insisten en que el único pedido que están haciendo a los presidentes Daniel Noboa y Gustavo Petro es que levanten los aranceles impuestos a las importaciones, que desde el 1 de marzo, alcanzan un techo del 50 %.

Este martes 3 de febrero, después de las 11:30, ingresó Luis Alberto Jaramillo, ministro de Producción, Comercio Exterior e Inversiones a las instalaciones del ECU 911 de Tulcán, donde se reunió con dirigentes gremiales que rechazan las medidas arancelarias impuestas por ambos países.

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La dirigencia escuchó al secretario de Estado, quien explicó las razones que llevaron al régimen a tomar esta decisión. Luego informó sobre algunas bondades financieras y propuestas que buscan paliar la difícil situación por la que atraviesa este sector que agrupa a más de 4000 familias carchenses.

La Asociación de Transporte Pesado hizo conocer que las pérdidas desde el 1 de febrero, fecha en la que entró en vigencia el decreto eran incuantificables. “Los despachos de mercancías tanto en importaciones como en exportaciones se redujeron un 70% y tras la aplicación del 50% a las importaciones la situación se agravó, incrementándose la inactividad un 90%. Las unidades de transporte permanecen estacionadas en los garajes”, indicó Omar Guerrón, vicepresidente de la Federación de Transporte Pesado.

Después de cuatro horas, la sesión reservada no obtuvo resultados, como trascendió a la salida de los representantes gubernamentales. La dirigencia coincide en que si no se levantan las tasas arancelarias la frontera colombo-ecuatoriana (Tulcán e Ipiales) morirá. El puente internacional de Rumichaca desde el pasado domingo está desolado, los más de 300 camiones que circulaban hacia Tulcán e Ipiales diariamente, por ahora son parte del pasado.

Varios negocios que operaban en ese sector permanecen cerrados, porque ya no hay la dinámica de antes.

Los cambistas de moneda están desesperados, los taxistas de ambas ciudades que transportaban a viajeros y turistas a Tulcán e Ipiales, elaboraron un comunicado que fue enviado a los dos mandatarios y cancillerías, exponiendo el duro momento que viven y exhortando al diálogo.

René Verdugo, experto colombiano en temas de logística, transporte y comercio internacional, señala que la afectación es sumamente grande, a tal punto que 40.000 empleos están en juego en Carchi y Nariño. Recuerda que el paro indígena en Ecuador a finales del 2025, que duró 30 días dejó serios estragos al músculo financiero de la frontera.

En ambos lados de la línea de frontera, coinciden en que han enviado a los empleados a vacaciones forzadas, y si la situación no se arregla se verán obligados a despedirlos. No obstante, esperan que la Comunidad Andina de Naciones se pronuncie y medie esta guerra comercial que afecta a los pueblos fronterizos que dependen de estas dos actividades (comercio y transporte internacional), que se constituyen en los principales rubros de sus economías. Esta tarde y noche, los gremios de Carchi, Nariño y Putumayo se reúnen en la Cámara de Comercio de Ipiales, donde se anuncia que tomarán decisiones firmes para que se desistan de las tasas arancelarias. (I)