El toque de queda en Manta modificó la rutina de los comerciantes del mercado de Playita Mía, uno de los principales puntos de venta de mariscos en la ciudad manabita.
Desde la aplicación de la medida, los vendedores ajustaron horarios, redujeron tiempos de comercialización y enfrentan controles más estrictos en la madrugada.
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La restricción, vigente entre las 23:00 y las 05:00, obligó a que la actividad comercial comience más tarde. Antes, los mayoristas llegaban desde las 01:00; ahora, el ingreso se concentra a partir de las 05:30. Este cambio acorta la jornada de ventas y motiva a que los distribuidores y minoristas agilicen sus actividades.
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Menos tiempo para vender y negociar
“Antes trabajábamos con más tiempo para negociar; ahora todo debe hacerse rápido. Los carros ya no llegan de madrugada”, explicó Luis Catagua, vendedor de mariscos al por mayor.
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Según detalló, los minoristas buscan comprar y salir con rapidez para alcanzar sus propios puntos de venta. Esto limita la posibilidad de acordar precios y reduce la dinámica habitual del mercado.
Además, a partir de las 07:00 deben desalojar la zona, lo que acorta aún más el proceso comercial.
Controles y temor a sanciones
Los vendedores también enfrentan controles de las fuerzas del orden durante las primeras horas, después de las 05:00.
Algunos comerciantes relatan que han sido detenidos momentáneamente para verificar sus permisos de circulación, lo que genera más retrasos en el desarrollo de la jornada.
Bolívar Chávez, comerciante, manifiesta que la adaptación ha sido obligatoria. “Ahora todo empieza más tarde y hay que ajustarse para evitar problemas”, afirma. La preocupación principal radica en posibles sanciones si no cumplen los horarios establecidos.
En el caso de los minoristas, la reducción del tiempo también repercute en las ventas finales.
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Luis Chávez, comerciante, explica que la actividad depende ahora de la rapidez con la que logren abastecerse. “Los carros llegaban a la 01:00; ahora llegan a las 05:30. Todo cambia”, indica.
Añade que factores como la temporada escolar también inciden en la demanda. “Cuando hay clases, la gente prioriza otros gastos y las ventas bajan”, apunta.
Medida temporal con efectos inmediatos
El Gobierno dispuso el toque de queda como parte de su estrategia de seguridad durante quince días, del 3 al 18 de mayo de 2026.
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La medida se aplica en varias provincias, entre ellas Manabí, y contempla controles reforzados en horarios considerados críticos.
Aunque la disposición es temporal, los comerciantes esperan que su impacto no se prolongue. Por ahora, el sector se mantiene en un proceso de ajuste constante con la esperanza de que la medida dé los resultados esperados en mejoras de la seguridad. (I)