El miércoles 1 de abril próximo entrará en funcionamiento el sistema integrado de recaudo para el transporte municipal de la capital, lo que implicará un nuevo mecanismo de pago.
Ese procedimiento se usa actualmente en el Metro de Quito y se extenderá a las troncales municipales Ecovía, Trolebús y buses alimentadores.
Para usar el sistema ferroviario se utiliza actualmente una tarjeta denominada Ciudad —de color azul—, la cédula de identidad si está vinculada a esa cuenta o un teléfono móvil; además, si se compra en una de las taquillas que tienen un código QR que, tras ser leído por dispositivos, permite el ingreso.
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Habrá una tarjeta adicional para tres tipos de usuarios.
La tarjeta llamada Universal la usarán quienes paguen la tarifa normal de $ 0,45; habrá otra para aquellos con tarifa reducida, por ejemplo, los adultos mayores, que será identificada como Preferencial; y una adicional para estudiantes. Desde el pasado 9 de marzo empezaron a ser entregadas de manera gratuita en diferentes puntos de la capital.
El transporte convencional y las negociaciones
Si bien ese mecanismo será para el transporte municipal, ¿qué sucederá con el transporte que brindan los buses convencionales?
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Según Christian Lara, representante del sector del transporte urbano privado, casi un 80 % de la población quiteña se moviliza en buses.
Luis Haro, representante del consorcio Corredor Central Norte, una concesión al sector privado, indicó que en abril arrancará ese sistema de pago, pero en las cabinas del Trole y Ecovía sin incluir a buses alimentadores.
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En el Corredor Central Norte operan 65 unidades y hay 161 buses alimentadores. Diariamente en la troncal viajan 65.000 usuarios y en los alimentadores unos 130.000 pasajeros.
Esa troncal circula por un carril exclusivo por las avenidas América y La Prensa, entre La Ofelia, en el norte, y el Playón de La Marín, en el centro.
En su caso, explicó, están en un proceso de negociación y mientras no concluya ese proceso no podrá funcionar el sistema de recaudo.
Indicó que están renegociando el contrato. Mencionó que habría una licitación para la renovación de las paradas, pero dentro del contrato que el consorcio tiene no está incluida esa tarea y se lo haría a través de la Empresa de Pasajeros de Quito.
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Haro espera que, una vez que haya nuevas paradas, se empiece a implementar ese nuevo sistema de recaudo.
El dirigente reveló que ellos están en negociaciones con una empresa particular, pero hay dudas, pues no se determina cómo será el contrato de fideicomiso, cómo se va a operar, quién va a manejar el dinero, cómo se va a compensar.
A su criterio, hay que implementar ciertas herramientas, como el modelo de gestión y el fondo metropolitano de compensación para el inicio del sistema de recaudo, que son vitales para su funcionamiento, pues están vinculadas al contrato de fideicomiso.
Aún no hay definiciones sobre cómo se va a pagar, bajo qué esquema: si será por pasajero, por kilómetro o solo por kilómetro recorrido, puntualizó.
Retrasos en pagos y la propuesta de ordenanza
Para el sector del transporte, opinó Haro, es preferible manejar su propio fideicomiso para que no se dé lo que se está dando de momento, en que se generan pagos con tres meses de retraso desde la Empresa de Pasajeros.
“No podemos esperar tanto tiempo para que nos devuelvan, ya que no hay un sistema en el cual haya una compensación o un equilibrio tarifario”, dijo.
El Concejo Metropolitano ya conoció una propuesta de ordenanza para el transporte relacionado con el sistema integrado de recaudo en un primer debate el 24 de febrero pasado.
Álex Pérez, secretario de Movilidad, había explicado que impulsarán desde el transporte municipal el 1 de abril ese sistema integrado, pero se necesitaba hacer ciertos ajustes a las normativas para la operación a mediano y largo plazo de ese mecanismo.
Estructura de fideicomisos para el sistema
Entre los cambios que se han incluido dentro del proyecto de ordenanza está la creación de fideicomisos. Mencionó que en la propuesta original se definía la necesidad de que se conformen cinco fideicomisos: un fideicomiso global bajo el cual se administrarían todos los recursos del sistema de recaudo y cuatro fideicomisos que pertenecerían a cada uno de los subsistemas de transporte.
La propuesta, expresó, es que exista un solo fideicomiso a nivel municipal para las cuentas Ciudad, y un fideicomiso por parte de los operadores privados que administren todo el recaudo proveniente del uso de medios de pagos abiertos, entendiéndose aquellos que se harán con tarjeta de crédito y débito.
Pérez añadió que la entidad que debe constituir el fideicomiso municipal por competencia es la Administración General.
El sistema integrado de recaudo justamente representa esa integración tecnológica, agregó.
Mientras funcionen como sistema municipal, en vez de tener tres fideicomisos para gestionar fondos municipales, existiría una cuenta recaudadora que se maneje de manera coordinada entre la Administración General y la Secretaría de Movilidad, precisó.
Se preveía un segundo análisis de la ordenanza, pero no hubo quorum en el Concejo Metropolitano el 17 de marzo, por lo que quedó postergado. (I)





