Antonella Cevallos tiene 17 años de edad y estudia en el colegio Alfonso del Hierro La Salle, ella se ha estado preparando junto con su familia y colegio para conmemorar la Semana Santa y compartirla con los demás. Desde el lunes santo, transmiten videos informativos de cada jornada religiosa y la explicación de las actividades por realizar.

Por la cantidad de contagios de coronavirus que se registran en el Ecuador, las autoridades nacionales decidieron suspender procesiones y reuniones que generen un aumento de casos en este feriado de Semana Santa. Sin embargo, los jóvenes creyentes de la Iglesia católica mantienen la tradición, adaptándose a las plataformas virtuales.

A través de las redes sociales y reuniones por la plataforma Zoom promueven la frase “en este tiempo de Semana Santa está prohibido el distanciamiento espiritual”. Quiere decir que en esta pandemia de coronavirus necesitamos más de Dios, esos milagros, esa capa protectora que Jesús nos puso para perdonar nuestros pecados y tener mejor vida, dijo Antonella.

En el feriado de Semana Santa continuarán con la difusión de videos, también mantendrán las reuniones por Zoom, para que los padres se informen y sepan cómo compartir con sus familias. Como no se podrá realizar ningún tipo de procesión, Antonella indicó que en su lugar realizarán una videoconferencia para transmitir una misa y procesión, con la ayuda de todos sus compañeros.

Publicidad

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) en el Ecuador, el 91,95% de las personas afirma tener una religión, el 7,94% se considera ateo y 0,11% es agnóstico. La Iglesia católica es la de mayor cantidad de fieles ecuatorianos con el 80,44%. Esto, en la primera estadística oficial que levantó la institución sobre filiación religiosa en Ecuador, en 2012. Desde esa fecha no se ha emitido un nuevo documento, según informaron desde el INEC.

Aunque no existe una base de datos consolidada de todos los grupos juveniles en la Iglesia católica, son miles, según el padre Juan Cárdenas, rector de la Universidad Politécnica Salesiana. Manifestó que en la actualidad se produce un fenómeno interesante: es posible que los jóvenes no sean tan afectos a participar en los rituales o sacramentos, pero sí en proyectos de militancia, solidaridad, trabajo de ayuda, desde una visión cristiana y social, ellos lo realizan encantados.

Los jóvenes son pragmáticos, quieren hacer cosas por los demás en espacios de voluntariado, por lo tanto, creo que la Iglesia ha ido captando esas nuevas sensibilidades y ha abierto estas nuevas posibilidades

Padre Juan Cárdenas, rector de la Universidad Politécnica Salesiana

Para Dominic Salazar, la Semana Santa significa una nueva oportunidad para empezar. “Si tuviste algún problema en el pasado, si hasta ese momento sufriste algo, este es el momento de dejarlo y renacer como persona (…), soltar los pesos que tienes para quedar un nuevo tú, sin preocupaciones y problemas”, dijo el estudiante del colegio Francisco Febres-Cordero La Salle, en el centro de Quito.

A sus 17 años, Dominic pasará la Semana Santa con su madre y hermana en espacios de oración, aprovechando la tecnología para unirse a misas virtuales y compartir en familia. “Hoy en día una misa está al alcance del bolsillo”, señaló, refiriéndose a las diversas plataformas, como Facebook y YouTube, en las que podrán acceder a misas en vivo o pregrabadas.

Para el padre salesiano Servio Rojas, en la pandemia ha aumentado la fe de los jóvenes, por la inseguridad y desesperación en la salud y economía. “Los jóvenes han visto morir a muchos familiares, han vivido la experiencia de tantas personas enfermas (…), esto ha hecho que tomen conciencia de Dios”.

Además, afirmó que la Iglesia católica debe cambiar la metodología desde un lenguaje más accesible y celebraciones que sean más llamativas para los jóvenes.

Publicidad

Las actividades de la Semana Santa se vivirán de otra manera debido a la nueva normalidad que obliga la pandemia, dijo Angie González, de 27 años. Sin embargo, sin perder la fe de cada año que compartirá con su familia para recordar la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

La realización de procesiones sería atentar de una u otra manera con la salud de todos los feligreses, puntualizó Angie. Por ello la importancia de mantener las demás actividades a través de las redes sociales. “Es comprensible que no se realicen ciertas actividades que conllevan una aglomeración de gente”, añadió.

José Azuaje llegó hace cuatro años a Quito desde su natal Venezuela. Aunque los países conservan sus propias costumbres, José manifestó que coinciden en muchas cosas con Ecuador. Por ejemplo, las tradiciones sagradas como la liturgia, el viernes, con el viacrucis, la adoración a la cruz, las siete palabras, que fueron los siete momentos de Jesús en la cruz. El sábado, la soledad de María, en la tarde, la vigilia pascual. El domingo, en la resurrección, se iniciará ese tiempo de pascua cristiana que durará 50 días, explicó José.

La diferencia marcada se encuentra en la gastronomía, para José se vive con mayor apego religioso en Ecuador, en especial por la fanesca, que tiene 12 granos y representa a los 12 apóstoles que acompañaron a Jesús hasta su muerte y resurrección. En su país se celebra con dulces y no con platillos de sal. Sin embargo, ya se ha acostumbrado a como se realiza en el país.

José dijo que en la iglesia San José Obrero, a la que asiste, se encuentra en proyectos juveniles que incluyen la música, el arte y la adoración a Dios. Han creado cuatro coros para convivir en actividades llamadas “Cristotecas”, que eran fiestas de adoración a Jesús. También han realizado una radio virtual en donde comparten momentos de la Cuaresma, Semana Santa y Pascua, ahora todo en plataformas virtuales, debido a la cantidad de contagios por COVID-19. (I)