El oleaje registrado en la laguna del Quilotoa, que generó inquietud entre visitantes y comuneros del sector, fue provocado por un deslizamiento de material rocoso y no por actividad volcánica.
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Evaluaciones técnicas realizadas tras el evento del 12 de marzo descartan cambios en la actividad interna del cráter y en su entorno geológico.


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El oleaje registrado en la laguna del Quilotoa, que generó inquietud entre visitantes y comuneros del sector, fue provocado por un deslizamiento de material rocoso y no por actividad volcánica.