Cientos de devotos de la Virgen de El Cisne han empezado a llegar nuevamente hasta el santuario ubicado a 72 kilómetros de la ciudad de Loja.

El último fin de semana se evidenció una alta afluencia de feligreses a este templo. Para ingresar, los ciudadanos reciben alcohol en gel en las manos y les toman la temperatura. Además se procura respetar el distanciamiento social.

Las eucaristías se celebran en el campo mariano, que es un espacio abierto. Allí también se realizan bendiciones y otros actos religiosos.

César Ullaguari, presidente del Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD) parroquial de El Cisne, manifestó que están esperando una respuesta definitiva por parte del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) provincial ante planes de declarar en estado de excepción focalizado a esta parroquia.

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“Estamos trabajando con el plan de contingencia que regirá los meses de agosto, septiembre y noviembre, independientemente de la respuesta. Hemos presentado una contrapropuesta como GAD parroquial para no cerrar esta parroquia, ya que se vería afectado todo el comercio a más de San Pedro de la Bendita y Catamayo”, dijo Ullaguari.

En el campo mariano, junto a la basílica, se celebran misas los fines de semana en horarios de 09:00, 11:00 y 15:00; además se realiza la bendición de artículos religiosos y agua, por parte de los sacerdotes.

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En el sector La Loma se ha ubicado el estacionamiento para vehículos, donde los religiosos también bendicen a los feligreses una vez finalizadas las misas.

El GAD parroquial trabaja en conjunto con el Cuerpo de Bomberos y Policía Nacional para controlar el ingreso de los feligreses.

“Estamos alrededor de 1.400 personas inoculadas en la parroquia para de alguna manera dar garantías a quienes nos visitan en todo este lapso de peregrinación”, explicó Ullaguari.

Las autoridades aún no definen si para el próximo 20 de agosto se realizará la romería de la Virgen de El Cisne hacia Loja, evento religioso tradicional antes de la pandemia de COVID-19. (I)