SAN GABRIEL
El Santuario de la Gruta de La Paz es una capilla natural y un sitio de peregrinación en Carchi, ubicado en la parroquia La Paz, a 18 km de San Gabriel, en el cantón Montúfar.
Está enclavado en una cueva de roca, que se formó por la erosión del río Apaquí, que pasa por debajo de la montaña. En la colosal piedra hay una imagen de la Virgen de Nuestra Señora de La Paz, lo que le otorga la categoría de santuario nacional católico tras la declaratoria en 1953.
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Características geológicas y afluencia de visitantes
El altar de la santa, que está bajo una roca gigante, se encuentra custodiado en la parte superior por estalactitas, que son formaciones minerales de calcita que cuelgan del techo y que fueron originadas por la precipitación de minerales disueltos en el agua que se filtra y gotea desde hace miles de años; y estalagmitas, que son formaciones minerales ascendentes que nacen desde el suelo de la cueva, originadas por la acumulación de carbonato cálcico disuelto por el agua que gotea.
Estos elementos naturales hacen único a este templo, que en Semana Santa es visitado por más de 20.000 turistas y devotos. Este espacio religioso natural forma parte de la ruta de las iglesias colombo-ecuatorianas, que incluyen al Santuario de Las Lajas en Ipiales y la Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Asunción, principal iglesia católica de Popayán.
Descender al santuario requiere de seis a siete minutos; los peregrinos deben sortear en el camino un túnel y más de 100 gradas.
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¿Hasta qué día se trabaja en Semana Santa?
La patrona religiosa del norte está en medio de una cubierta natural, es decir, en el interior de una cavidad de la montaña. Junto al altar pasa el río Apaquí; su cauce genera un sonido que acompasa las ceremonias religiosas que allí se celebran. La cueva tiene aproximadamente 150 m de profundidad, está a 2.468 m s. n. m., atravesada por el río Apaquí y a 4 km del centro poblado. Hay dos vías de ingreso: una asfaltada y otra en piedra.
Historia y origen de la devoción
Cuentan los parroquianos que Jaime Jaramillo, párroco de La Paz, en 1916 soñó con la Virgen pidiéndole una imagen para calmar los conflictos políticos. Encargó al artista imbabureño Daniel Reyes tallar la figura en una piedra del río Apaquí.
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Esa escultura, denominada Nuestra Señora de La Paz, quedó en la cueva y se venera desde entonces. La primera talla en piedra data de 1911; el culto formal empezó en 1916. Fue declarada santuario nacional el 27 de mayo de 1953; otras fuentes mencionan 1976 como reconocimiento de la Conferencia Episcopal.
Infraestructura y servicios del complejo
Cuenta con restaurante, área de hospedaje, tienda de snacks y almacén de elementos religiosos. En el ingreso a este complejo religioso y recreacional hay una iglesia moderna y el Monasterio de Nuestra Señora de La Paz, un claustro de las madres clarisas que cumplió 53 años.
Allí residen quince monjas que viven en vida contemplativa (oración, silencio y trabajo dentro de la comunidad religiosa). El contacto con la gente es limitado; existe un locutorio con una reja, donde pueden recibir visitas ocasionalmente. Cuentan con su propio cementerio en el interior de la edificación, donde están las religiosas fallecidas. Es la comunidad contemplativa que cuida el santuario y le da vida religiosa al lugar.
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Oferta gastronómica local
En este amplio lugar hay hospedaje, tiendas de recuerdos donde se expenden velas, rosarios, souvenirs, artesanías, snacks, prendas de natación, entre otros. En los quioscos se oferta el hornado pastuso (cerdo al horno con mote, papa y agrio) y fritada con mote y tostado. También cuy asado con papas y salsa de maní, caldo de gallina criolla y locro de papa con queso, empanadas de viento (con azúcar espolvoreada), quimbolitos y tortillas de papa o maíz.
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Además, la trucha frita y bebidas (café de la zona o coladas) y postres sencillos como dulce de higos o quesadillas.
Actividades y atractivos adicionales
En el otro extremo, en cambio, pasando el santuario de piedra y cruzando un puente colgante peatonal, existen tres piscinas de agua termal y mineral, con temperaturas de hasta 40 grados, con propiedades curativas y áreas verdes.
Los viajeros y peregrinos del norte de Ecuador y del suroccidente colombiano en esta Semana Santa pueden avistar o participar (el Jueves y Viernes Santo) en un recorrido a la cueva (unos 150 m), en el encendido de velas, ser parte de las celebraciones eucarísticas, ver los testimonios de los milagros plasmados en placas que están en las paredes, bañarse en las piscinas termales, comer en el restaurante y, si desean quedarse un día, hay alojamiento.
También es recomendable ascender al cañón del río Apaquí, majestuoso entorno donde se logran las mejores fotografías, practicar senderismo corto y respirar aire fresco.
Celebraciones de Semana Santa
Durante la Semana Santa se realizan dramatizados con la participación de los comuneros, misas y viacrucis en el santuario y el sitio se llena de visitantes de Carchi y del sur de Colombia, quienes aprovechan para recorrer la cueva, orar ante la imagen tallada en piedra y usar las piscinas termales. No hay una procesión multitudinaria, pero la devoción durante las caminatas es desbordante. (I)

