Carcelén, un barrio ubicado en el norte de Quito, está en alerta después de que cámaras ocultas en los diferentes predios del vecindario mostraran a varios sospechosos merodeando las calles y destruyendo dispositivos electrónicos.
Clips audiovisuales mostraron a dos sujetos caminando por las calles Francisco del Campo, Hernando Paredes y Rodrigo Muñoz con el fin de localizar las cámaras de vigilancia y llevárselas.
Uno de los individuos se agachó en la vereda y le sirvió de banco para que otro se subiera en la espalda y con un palo golpeara el dispositivo para luego tomarlo, con todo y cable, y huir por la vía.
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Impacto en la vida diaria y testimonios
Esto no ha permitido tener control de la seguridad en la zona y varias personas denuncian que los robos han incrementado, los negocios cierran temprano y la gente camina con miedo en una zona con gran afluencia de transporte público y locales comerciales.
“¿En qué momento llegaron al barrio, no sabemos? No se puede caminar de noche, porque por las madrugadas estudian las viviendas y quién vive en ellas para, durante el día, robar o asaltar a mano armada en las veredas”, comentó Víctor, morador de la zona que por temas de seguridad no entregó su apellido.
Por su parte, Marcela, propietaria de un local, comentó que hace poco presenció una escena donde dos delincuentes le robaron una maleta a una persona en un carro, y este los siguió hasta una calle sin salida.
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Allí los impactó de frente y los sujetos salieron volando. La Policía Nacional llegó, la víctima recuperó sus pertenencias, pero los involucrados huyeron por los pasajes contiguos, contó la mujer.
“A diario pasan este tipo de cosas. Siempre están dos personas en moto y aunque no sean malos, a uno le da miedo y se detiene o trata de identificar una puerta para entrar y evitar ser agredido”, indicó la ciudadana.
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El problema se concentra en la madrugada, cuando el sector duerme. Los presuntos delincuentes aprovechan el silencio de la noche para perpetrar el crimen o estudiar las posibles víctimas.
“Existe demasiada venta ambulante en la zona del puente peatonal y en plena entrada a Carcelén. Allí se aglomera la gente y no hay poder humano quien los retire. La presencia de indigentes es otro inconveniente que pedimos se nos dé solución porque es insostenible", denunció Margarita.
A principios de este año, tres locales fueron víctimas de robos colectivos. Los asaltantes hicieron un hueco en las paredes para tener acceso a los establecimientos y sustraer mercadería valorada en $ 15.000.
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Respuesta de la Policía Nacional
Desde la Policía Nacional se ha comentado que los patrullajes son continuos y se extenderán por más tiempo para lograr controlar estos episodios y tranquilizar a la ciudadanía. (I)
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