Dos conductores de transporte público abordaban la avenida Diego Vásquez de Cepeda, cerca de la estación del Corredor Central de la Ofelia. Presuntamente, el exceso de velocidad ocasionó una colisión que dejó nueve heridos en la zona y caos vehicular. Eran las 07:29 del 23 de febrero en Quito.

Seis días antes, el miércoles 18 de febrero, la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) sancionó a dos choferes por competir en la vía, obstruir el paso, invadir carriles y dañar el espacio público. El hecho se suscitó en la avenida 12 de Octubre y calle Wilson.

Eventos como estos se replican en la capital. Ciertas calles son escenarios de siniestros viales e infracciones de tránsito, como el exceso de velocidad.

Publicidad

Detienen a tres personas en Los Ríos con la camioneta de Héctor Enríquez, desaparecido en Quito

Son los usuarios, la población que día a día utiliza este servicio y debe en ciertas casos para tomar el bus en la mitad de la vía bajarse inesperadamente en cualquier zona o correr detrás de la unidad porque sencillamente su conductor no quiso frenar.

Sanciones de la AMT: cifras alarmantes

La AMT informó que esta es una constante que ha dejado sanciones económicas en 2.016 choferes durante el 2025 y en lo que va del 2026 ya existen 383 personas multadas por cometer infracciones de esta índole.

Ante ello, nace la pregunta ¿la raíz del problema del transporte público está en la persona que va tras el volante?

Publicidad

Publicidad

La gestión y la falta de licencias más fuertes han producido decadencia entre los conductores Foto: Alejandro Ortiz

Para César Arias, consultor en movilidad, la gestión en torno al transporte público en Quito es un gran inconveniente que deriva en las acciones irresponsables de los conductores de buses urbanos, intercantonales e interprovinciales.

“El proceder de los conductores está ligado a la gestión, por ejemplo, cómo se otorgan las licencias y ahí entran las escuelas de conducción, las políticas nacionales que disponen quién debe capacitar, los currículos que deben completarse, las habilidades que deben probarse. Entonces es un tema complejo que debe ser abordado", inició el consultor.

Publicidad

La condición psicológica del chofer, la conducción temeraria, las ganas de competir, el deseo de ganar son cosas que para César están inmersas en el proceder de las personas que manejan un bus o un auto privado y cometen delitos de tránsito.

La “lucha por el centavo” y sus consecuencias

No obstante, el sueldo de los transportistas también es un punto a observar, pues el especialista mencionó que, comúnmente, los choferes ganan por la cantidad de pasajeros que puedan subir al bus.

Ecuador entre los 10 mejores países del mundo para trabajar

“Aquí está inmerso lo que hace más de treinta años se ha dicho que es la famosa lucha por el centavo, es decir, la forma en que los conductores reciben su ingreso es en función del número de pasajeros y como no está regulado el tema, entonces todos tratan de ganar la parada para subir más pasajeros. Es un problema que es viejo y nadie lo ha tocado", sostuvo Arias.

La única forma de combatir este accionar, según el experto, será acudir a buenas políticas municipales o al respaldo de la empresa privada, que pueda hacerse cargo y tener recursos para pagar a sus empleados en movilidad, que desaparezcan las cooperativas y no se afecte al bolsillo de la ciudadanía.

Publicidad

Aproximadamente 270 rutas de buses operan en la ciudad, entre rutas convencionales, urbanas y alimentadoras, mientras que el Municipio de Quito ha revisado cerca de 250 frecuencias como parte del proceso de reorganización de rutas y frecuencias.

Bajo ese contexto, 3.212 buses funcionan en el Distrito Metropolitano; de ese número, 4.500 conductores tienen a cargo una unidad. Pero, ¿cuántos de ellos tienen la suficiente experiencia para no solamente cargar con su vida, sino con la de muchos?

El rol de la formación y la experiencia de los conductores

Esta pregunta la resolvió Jorge Yánez, presidente de la Unión de Operadoras de Transporte Urbano de la ciudad de Quito, quien expuso su opinión sobre este problema que se ha tomado el servicio. Además, mencionó que la estrategia ha escalado al punto de cruzar la información sobre el mal conductor a todas las cooperativas y operadoras de la ciudad, para que ninguna permita que la persona ingrese a sus filas.

“Uno de los problemas que hemos tenido en la última década fue que las escuelas de conducción se abrieron a distintas instituciones y ahora en seis meses, un joven de 18 años cumplidos, puede entrar al sindicato de choferes y en otros seis, a las escuelas de capacitación y tarde o temprano ya obtiene su licencia profesional“, contó Yánez.

Bus de transporte público Foto: Alejandro Ortiz

Antes, para obtener un documento que avale la conducción de transporte de pasajeros, los interesados debían pasar varios filtros, entre ellos, obtener las tres licencias preliminares que te facultaban manejar un automotor y a base de pruebas llegar a sacar la denominada profesional.

“Para tener esos tres eslabones, la persona debía afrontar como una carrera de seis años para manejar un bus de transporte con experiencia. Tener las habilidades y las capacidades que se daban normalmente en las escuelas de capacitación de antaño", comentó el hombre.

Yánez criticó el trato que ha recibido el gremio por parte de autoridades locales, quienes —para él— han tenido limitaciones para invertir en mano de obra, en infraestructura, en mejoras viales para que los choferes puedan realizar un mejor trabajo.

“El conductor que nosotros vemos que cometió una infracción le hacemos repetir 300 veces la infracción, por ejemplo: ‘No debo saltarme un pare, debo respetar la ley de tránsito’, se le graba y se envía a la Agencia Nacional de Tránsito (ANT) indicando que el conductor fue castigado por sus actos", sostuvo.

Así también, Yánez aseguró que los agentes de tránsito son cómplices de estos eventos irresponsables al volante. “En los 1.800 funcionarios existe gente de muy buena calidad, como también aquellos que dejan mucho que desear y denigran al uniforme”, mencionó.

Washington Martínez, director de la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) aseguró que no tiene ningún compromiso con los conductores del transporte público y la institución busca generar equilibrio y estabilidad para la movilidad de la capital.

Neblina y lluvia provocan caída de árbol en Quito

“Que no existan operativos sorpresa que influencien a cualquier tipo de corrupción, porque antes se ponía un cono y decían operativo, no existe tal. Hemos hecho mesas de trabajo los días martes con los dirigentes de cooperativas cada quince días para brindar esa información y que estén prevenidos", aseguró el funcionario.

No obstante, para el coronel, este tipo de modalidad ha funcionado a medias, debido a que cuando se infracciona a un conductor, él tiene todavía el privilegio de trabajar en otra empresa de transporte.

“Lamentablemente la emisión de licencias seguirá siendo un caos. Un chico de 25 años debería manejar un bus, no lo creo porque no tiene la madurez para hacerlo. Nosotros sancionamos todos los días y la sanción más grave es por dejar a los pasajeros donde no deben o circular con la puerta abierta", continuó Martínez.

Las infracciones más comunes y sus multas

En el 2025 y lo que va del 2026, las infracciones más recurrentes entre los conductores del servicio de transporte público en Quito son:

Circular con las puertas abiertas, 1.111 ocasiones en 2025 y 261 en el 2026.

Vehículo no porte franjas reflectivas, 652 ocasiones en 2025 y 83 casos en el 2026.

Las multas van desde el 10 % al 40 % Foto: Cortesía

No presentar lista de pasajeros en el transporte interprovincial o intercantonal, 188 ocasiones en el 2025 y 21 en este año

Prestar servicio de transporte público fuera del área establecida, 177 ocasiones en el 2025 y 8 en lo que va del 2026

Conductor o controlador que maltrate de obra o palabra a los usuarios, 14 ocasiones en el 2025 y 4 en este 2026.

Tribunal convoca a Danilo Carrera y Antonio Icaza para el 9 de abril próximo para que fundamenten su apelación a la sentencia del caso Encuentro

Las sanciones van desde el 10 % de un sueldo básico unificado (SBU), es decir, $ 48,20, hasta el 40 % de un mensual, que significa $ 198,80. (I)