A finales de marzo, Luis Alarcón, un hombre de 37 años, se acercó a una clínica dental ubicada en el norte de Quito para practicarse un procedimiento relacionado con una endodoncia y dos implantes molares.

Según sus familiares, Luis tuvo su primera evaluación el pasado 26 de marzo y canceló la totalidad de $ 5.000 por la intervención quirúrgica que acabó con su vida este jueves, 2 de abril, cuando se trasladó desde Pomasquí hasta la avenida 6 de Diciembre.

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Su padre le habría dado la bendición a las 10:00 de ese día, pero a las 12:00 notaron que algo raro estaba pasando. Se acercaron a preguntar; no obstante, les respondieron con dos frases: “Ya lo estabilizamos. Ya llamamos a la ambulancia”.

Posteriormente, su padre contó en múltiples clips audiovisuales, expuestos en redes sociales, que encontró a su hijo botado en el suelo, sin signos vitales, y le gritó que no podía morirse porque tenía una hija de dos meses y medio, así como seis años de matrimonio.

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El hombre murió a causa de un paro cardiorrespiratorio. Foto: Cortesía

Investigaciones preliminares y posible causa

Presuntamente, las primeras investigaciones de la Policía Nacional apuntarían a una mala práctica médica en la utilización de la anestesia general, lo que le causó un infarto agudo de miocardio, un edema de pulmón e insuficiencia respiratoria.

Según la odontóloga Mayra Romero, la muerte de un paciente no se da por la colocación de un implante dental, sino que se pudo haber producido un shock anafiláctico en medio del proceso.

“Una reacción alérgica severa, posiblemente por el anestésico que cierra las vías respiratorias, provocando un paro cardiorrespiratorio”, mencionó la especialista.

Asimismo, ella no cree que los implicados usaron anestesia general, tal como se menciona en el parte policial del operativo en cuestión.

“Es muy poco probable, porque para usar ese tipo de anestesia se necesitan máquinas para intubación y otros protocolos de monitoreo, los cuales se realizan en un quirófano. En un consultorio odontológico lo que usamos es anestesia local y sedación consciente para mantener al paciente relajado”, continuó la doctora.

Protocolos de emergencia y responsabilidades

Ella apuntó que la Agencia de Aseguramiento de la Calidad de los Servicios de Salud y Medicina Prepagada (Acess) no les permite tener maquinaria de reanimación en los consultorios por los permisos de funcionamiento; sin embargo, la clínica debía tener un plan de emergencia.

“Llamar de inmediato al 911, administrar epinefrina o hidrocortisona y realizar RCP si es necesario. No estamos libres de complicaciones, pero sí tenemos la responsabilidad de estar preparados ante cualquier emergencia”, concluyó.

Acciones oficiales y demanda legal

Agentes de la Policía Nacional y de la Agencia Metropolitana de Control (AMC) se acercaron a la zona para realizar las primeras investigaciones del caso; mientras que desde el Municipio de Quito procedieron a clausurar el establecimiento por el mal uso de la Licencia Única para el Ejercicio de Actividades Económicas (LUAE).

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El caso se encuentra en manos de la Fiscalía General del Estado y la familia prepara una demanda por presunta negligencia médica. (I)