Los católicos se preparan para conmemorar la Semana Santa o Mayor, la celebración más importante del año litúrgico, porque durante estos siete días se recuerda la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

La Semana Santa arranca este 29 de marzo con el Domingo de Ramos, día en que se evoca la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, cuando una multitud de feligreses lo aclama como rey, de acuerdo con la reseña bíblica del evangelio de san Juan 12:13.

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En este versículo se señala que la gente tomó ramas de palmera, salieron a recibirle y gritaba: ¡Hosanna!, ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el rey de Israel!

Ya en el año 400 se realizaba en Jerusalén la procesión de las palmas, según Vatican News. Y desde entonces, este ritual ha sido replicado por los católicos a nivel mundial hasta la actualidad.

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El Domingo de Ramos, los feligreses asisten a las iglesias para participar en las procesiones y en las eucaristías con arreglos florales, que son bendecidos por los sacerdotes.

Los ramos de palma de cera fueron reemplazados por otras plantas, debido a que esta especie es considerada protegida y en peligro de extinción en Ecuador. Por ello, el Ministerio de Ambiente mantiene la prohibición de extraer, transportar y comercializar la palma desde hace varios años.

Entre las alternativas que se suelen ofrecer en los exteriores de los templos católicos constan, por ejemplo, arreglos de laurel, totora, cedrón, sigse, paja toquilla, hojas de mazorca, plantas de jardín, entre otras, que se venden desde $ 1.

Significado de esta celebración

“En el Domingo de Ramos se nos ofrece una interpretación de nuestra vida y destino. Cada una de nuestras penas y dolores encuentra una respuesta en Jesús: ante preguntas como por qué sufrir, por qué morir, por qué tomar tantas decisiones incomprensibles a los ojos humanos, Jesús no nos dio respuestas vagas, sino que con su vida nos dijo que está con nosotros, a nuestro lado. Hasta el final”, explica Vatican News.

Este portal de la Santa Sede destaca: “Nunca estaremos solos en nuestra alegría y en nuestro sufrimiento. Jesús está allí”, y sostiene que “esta celebración pide ser entendida, más que con palabras, con silencio y oración; tratemos de entrar en ella con el corazón”.

La Semana Santa, apunta Vatican News, no es una celebración de ‘duelo’ y ‘lamento’, sino la “semana que expresa el corazón del misterio pascual, cuando Jesús da su vida por nuestra salvación: por amor, Jesús se hizo hombre, y por amor da su vida. En esta obediencia, Jesús ama al Padre y ama a los hombres que vino a salvar”. (I)