Alrededor de 32 millones de pares de calzado se comercializan en el país al año. Los picos más altos de trabajo son cuatro fechas clave: el Día de la Madre, el Día del Padre, Navidad y las temporadas de inicios de clases educativas.

En estas fechas, la ciudadanía compra más calzado y prendas de vestir, según los productores.

Por esa razón, por ejemplo, para el ingreso a clases en mayo en el régimen Costa, los productores comienzan a trabajar desde enero, ya que el dinamismo de comercialización se suele evidenciar entre marzo y abril.

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Para Lilia Villavicencio, expresidenta de la Cámara de Calzado del Ecuador y directora de Producción del Gobierno Provincial de Tungurahua, en la época del retorno a clases, especialmente en la Costa, la producción de zapatos escolares aumenta alrededor del 40 % con relación al trabajo regular.

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La venta de calzado local permite una inyección económica importante para los pequeños talleres, así como para las grandes empresas.

AMBATO, Tungurahua. La venta de calzado local permite una mejora importante en las ventas para los talleres, así como para las grandes empresas. Foto: Wilson Pinto

En el centro comercial popular Ferroviario, en el barrio Ingahurco, en el norte de Ambato, desde las madrugadas de los viernes, más de 400 artesanos productores de calzado realizan una feria para vender al por mayor y también por unidades los pares de zapatos.

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Los artesanos reconocen que entre las fechas más importantes para la venta del calzado se encuentra el periodo previo al arranque de las clases escolares.

Sin embargo, desde el año anterior, algunos productores dicen que comenzó a sentirse una disminución, lo cual se refleja más en 2026.

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“Antes llegaban de todas las provincias costeras para llevar el calzado ambateño, pero ahora no existe la misma afluencia de los comerciantes costeños”, manifestó Bolívar Peña, directivo de la asociación Crea Futuro, que agrupa a 60 pequeños productores.

Entre los factores que podrían repercutir, él señaló la posible incursión de contrabando desde países vecinos y mercadería traída en barcos desde China.

Los productores consideran que esta situación complica la competitividad.

En algunos barrios, actualmente recorren en camionetas ofreciendo el par de zapatos a precios bajos.

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Ellos expusieron que en el país elaborar un par con cuero cuesta mínimo $ 15, y con sintético, $ 8,50.

En algunos talleres han tenido que reducir personal debido a la baja de los pedidos.

“Antes para las temporadas de inicio de clases se cogía más personal para que apoyara o se hacían turnos extendidos con el fin de cumplir los pedidos”, recordó Peña.

Se estima que en Ambato y Tungurahua más de 50.000 personas están vinculadas a la producción de calzado.

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“Los artesanos estamos atravesando momentos muy difíciles. Es alarmante porque, a pesar del buen producto que se confecciona, las ventas bajan. Especialmente en Guayaquil, el calzado del Perú ha ganado terreno en alrededor de dos años”, explicó César Sandoval, artesano.

Los propietarios de talleres tenían grandes expectativas de venta de calzado por el inicio de la temporada de clases en la Costa, pero consideran que por ahora no han tenido la salida del producto como se planificó. Algunos se quedaron con bastante producción.

“Algunos compañeros, para cumplir con los pagos de préstamos o para los operarios, han tenido que vender los pares de zapatos sin ganar nada, sino para salvar la inversión”, explicó Sandoval. (I)