Santa Elena

“Dios está con nosotros” fue el grito que se escuchó cuando empezó el tradicional Baño de la Cruz en la playa de Ballenita, del cantón Santa Elena. Seguido vinieron los aplausos de las personas apostadas en el malecón y la playa.

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La actividad se cumplió este martes, 12 de abril, con masiva concurrencia de feligreses, más que en otros años. Los asistentes cubrieron casi cinco cuadras en la procesión que se inició desde la Catedral Emperatriz Santa Elena.

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Allí, una de las primeras personas en llegar fue Gladys Salvatierra, quien indicó que la fe la motiva a ser parte de este recorrido y ahora asiste no por penitencia sino por agradecimiento a Dios por permitir estar con vida, luego de la pandemia de COVID-19.

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Como ella, otros feligreses tuvieron la misma respuesta sobre su participación en el recorrido, que por primera vez es liderada por la Diócesis de Santa Elena antes denominada Vicaría Episcopal.

El obispo, monseñor Iván Minda, fue el encargado de encabezar el recorrido que tuvo catorce estaciones. En el trayecto, varios feligreses se unieron a la multitud y otros se asomaron a sus puertas, ventanas y balcones, mientras mostraban imágenes y se persignaban.

Luego de casi tres horas de caminata, la Cruz de aproximadamente 3 metros de altura llegó hasta la iglesia Nuestra Señora de la Nube, en Ballenita, donde fue recibida por más de una docena de pescadores de la localidad.

“Llevar la cruz es reconciliarnos con Dios, pedir por nuestra pesca, pero también por la salud de los nuestros” dijo Rubencio Pita, pescador.

Él junto a sus compañeros, divididos en grupos de seis, continuaron con el madero hasta el mar donde en medio de rezos y cánticos fue ingresado al agua para el ritual.

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“Hay cosas que no se pueden explicar, son cosas de la naturaleza y divinidad, pues cuando se ingresa la cruz al mar, este se agita y al siguiente día todo está muy calmado”, describió Pita.

Luego del ritual hubo una misa campal. (I)