La última masacre, ocurrida en Santo Domingo de los Tsáchilas, revelaría cómo las estructuras criminales se están reconfigurando y forjando nuevos grupos que intentan tomar el control de espacios y asumir fracciones de mando.
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El Gobierno vinculó esos enfrentamientos a una supuesta sublevación de un grupo que no quería someterse a los R7.


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La última masacre, ocurrida en Santo Domingo de los Tsáchilas, revelaría cómo las estructuras criminales se están reconfigurando y forjando nuevos grupos que intentan tomar el control de espacios y asumir fracciones de mando.