Con el lema ‘Nos faltan tres’, los familiares, amigos y colegas de Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra, miembros del diario El Comercio que fueron asesinados hace cuatro años en la frontera norte entre Ecuador y Colombia continúan buscando respuestas sobre la responsabilidad de las autoridades en el hecho.

La Unión Nacional de Periodistas (UNP) decidió declarar al 8 de abril como el Día de Luto en el Periodismo Ecuatoriano, en honor a este equipo, pues en dicha fecha, en 2018 se confirmó su muerte, después de permanecer por más de diez días secuestrados en manos de grupos de disidencia de las FARC.

En el edificio de este gremio, ubicado en el centro norte de Quito, se develó una placa en la que constan sus nombres y la declaratoria de este día.

Cristóbal Peñafiel, presidente de la UNP, entregó un botón simbólico a los familiares de Javier, Paúl y Efraín como compromiso para seguir en búsqueda de respuestas por parte del Gobierno de turno y como homenaje a los demás periodistas que han perdido la vida en el ejercicio de su profesión.

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Ricardo Rivas, hermano de Paúl, fotoperiodista que fue asesinado en Mataje, señaló que cuatro años después no ha cambiado nada, “sigue la política de silencio establecida por el Gobierno anterior, traducida en el actual. Sigue la insensibilidad en todos los componentes del Estado, la Fiscalía no ha avanzado en su investigación, cuatro años que sigue en proceso de indagación”.

Rivas puntualizó que se envió un pedido a la Corte Constitucional, en julio de 2021, solicitando la desclasificación de la información, pero que no existe una respuesta hasta la actualidad. Esperan agotar todas las instancias pertinentes en el país, aunque no descarta que tendrán que acudir a cortes internacionales.

“Eso es lo que el Estado por falta de transparencia, acceso a la información y a la justicia obliga a recurrir a instancias internacionales para evidenciar la inoperancia e ineficiencia de un Estado que 18 años después tiene que regresar los ojos al país y decir mil disculpas o perdón por lo que ocurrió. Se da otro escenario en el que las víctimas tienen que vivir con zozobra e incertidumbre durante todo ese tiempo, no es digno”, aseveró.

También recalcó que se envió una carta al presidente Guillermo Lasso, pero no han obtenido ninguna respuesta, y que seguirán a la espera de que la justicia encuentre responsables por acción u omisión. La noche del jueves 7 de abril realizaron una vigilia en los exteriores del Palacio de Carondelet.

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Galo Ortega lleva colgado sobre el cuello la credencial de periodista de su hijo. El recuerdo de Javier sigue igual de latente como el último día que pudo verlo. “No ha pasado un solo día, siempre tengo la presencia de mi hijo y por el legado de él seguiré luchando en busca de la verdad mientras tenga vida”.

La credencial que lleva consigo es una de las tantas que dejó Javier Ortega en casa. Sin embargo, la más valiosa, que le entregaron en Colombia, la que portaba cuando fue secuestrado y asesinado, ahora la usa para que le cuide mientras sale a hacer deporte en su bicicleta.

“Tenemos claro que hay culpables, el Gobierno de aquel entonces, de Lenín Moreno, nos quitó a nuestros familiares, nosotros seguiremos buscando justicia hasta las últimas instancias. Yo era orgulloso por todo lo que él hacía, sigo siendo orgulloso, pero lamentablemente ya no le tenemos físicamente, eso me duele porque nos truncaron el ver a un hijo que se estaba superando, que tenía muchos proyectos”, añadió. (I)