La procesión con el Cristo crucificado sobre un camión plataforma se inició a las 09:00 de este viernes, 3 de abril, desde la iglesia Virgen de la Merced.

Desde las primeras horas, diáconos y delegados de misiones y movimientos católicos terminaron los preparativos de la procesión. Unos 30 scouts y misioneros realizaron un cordón de seguridad para la carroza.

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Sacerdotes de unas doce parroquias católicas del centro y norte de la capital esmeraldeña presidieron la movilización, que recorrió unas 17 cuadras.

La procesión fue bajo un sol intenso; feligreses y participantes buscaron sombras en aceras y portales durante el recorrido.

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Policías, militares, personal del Cuerpo de Bomberos y de la Cruz Roja participaron para atender alguna novedad.

El diálogo urgente entre los Gobiernos y las autoridades de Ecuador y Colombia fue el pedido en las procesiones del Viernes Santo en la frontera norte binacional.

Este pedido fue acordado por las arquidiócesis de ambas naciones en los departamentos de Nariño y Putumayo, en Colombia, y Esmeraldas, Carchi, Imbabura y Sucumbíos, en Ecuador.

Preocupaciones de la Iglesia en la frontera

“La guerra arancelaria, la violencia de grupos armados, los desplazamientos de familias y la situación de los jóvenes, que a veces son reclutados para ilegalidades, son la preocupación de la Iglesia en estos dos territorios”, expresó Antonio Crameri, obispo de Esmeraldas.

Asimismo, el incremento de aranceles genera contrabando por pasos irregulares, expresó Augenio Arellano, exobispo local, quien estuvo poco tiempo dirigiendo la Iglesia católica en Tumaco.

En las estaciones del viacrucis también se enfatizó en las prédicas contra la violencia intrafamiliar, la situación de las mujeres, la inseguridad, la minería ilegal y el éxodo de los venezolanos de su país.

Casos de violencia y reclutamiento

Se recordaron historias de jóvenes que fueron atraídos por grupos irregulares y algunos que fallecieron en manos de personas violentas.

Uno de estos casos fue el de Luis, un adolescente que trabajaba en el campo y que fue reclutado en la frontera.

Fue asesinado y sus padres no pudieron recuperar ni visitar su cadáver en el lugar donde fue sepultado.

También se recordaron casos de mujeres y niños violentados, exhortando a las autoridades a brindar atención a las poblaciones del cordón fronterizo. (I)